lunes, 26 de octubre de 2009

11) Perros salvajes me rodean en Grecia

-1989, otoño. Meteora, Grecia.
PARTE 1:
Viajaba yo por Grecia, por razones de investigar mármoles blancos, para unos estudios en Arquitectura. Y estando allí, en Grecia, decidí visitar los montes de Meteora, situados hacia la zona Norte del país. Unos días antes, yo había visto en unas fotografías en tiendas de viajes, la existencia de bellas arquitecturas de monasterios situados en lo alto de hermosos montes espectaculares. Mi plan era llegar en tren por la tarde a esos montes, ver el conjunto de los monasterios sobre los montes, y por la noche volver en tren. Yo tenía poco tiempo pues debía de volver, creo que al día siguiente, a España.
Llegué a Meteora poco después de la tarde, cuando ya era casi de noche. Entonces me dirigí a visitar la zona de esos monasterios. Estando yo sólo, tuve que hacerlo todo caminando. No había gente por el camino. Me pareció maravilloso las vistas de esas arquitecturas, combinadas las formas apuntadas de los montes con monasterios en sus cúspides. Yo quedé muy satisfecho de lo que había contemplado.
Me quedaban como 2 horas para tener que tomar el tren de Regreso a Atenas. En esas 2 horas yo tenía que hacer unos 6 km a pie hasta el tren. El recorrido desde los monasterios hasta el pueblo donde estaba el tren era despoblado, plano, excepto la zona cerca del tren donde habían otros montes. Este recorrido era de campo, sin árboles, eran plantas bajas como de medio metro. Era de noche. La luna iluminaba lo suficiente para poderse distinguir el camino. Yo estaba totalmente sólo. Yo iba por el camino corriendo tranquilamente, más bien despacio. En todo el recorrido no vi a ningún vehículo ni a nadie. No recuerdo ni haber visto ninguna casa. Yo iba cantando tranquilo canciones a Dios, cuando de pronto esa tranquilidad se transformó en gran temor:
Oí el ladrido de un perro que sonaba como a medio kilómetro de distancia hacia la derecha del camino. El ladrido sonaba como a ataque. Me dijeron horas después que los perros de la zona eran peligrosos por ser salvajes, que estaban sueltos, que podían matar. Yo ignoraba que había ese peligro en ese camino antes de hacer el recorrido. Fué únicamente cuando oí ese ladrido cuando me di cuenta del grave peligro: yo estaba sólo, no había ningún lugar en que yo pudiera esconderme. Todo era campo de plantas bajas: Aunque yo me agachara, el perro me descubriría por el olor. Yo estaba en medio de ese recorrido en la zona de los perros salvajes. Me asusté mucho, dejé de cantar. Yo entendía que ese perro vendría a atacarme. Empecé a pensar qué cosa debía yo hacer para protegerme de ese peligro.
Lo única solución pensé sería quitarme ese miedo. Yo sabía que si yo no tenía miedo ese perro no me atacaría. Intenté por tanto con mis fuerzas quitarme el miedo pero:
Al momento de intentar tranquilizarme sonó un segundo ladrido. Este sonaba también como a medio kilómetro. Parecía provenir como hacia la izquierda del camino, por delante de mi. Este camino sería más bien recto sin curvas... Eran ahora 2 perros salvajes que estaban ladrando contra mi en sonido de ataque aterrador. Intenté con más fuerzas controlar mi miedo, pero:
Al instante un tercer perro comenzó a ladrar como a la misma distancia. Esta vez no recuerdo de donde venía bien el sonido. Tal vez provenía de atrás de mi. Parecía que ellos estaban alrededor de mi. El volumen de los ladridos crecía por lo que entendía que se acercaban a mi. Ellos venían hacia mí, al mismo tiempo, en ataque, desde tres distintas direcciones. Parecía que estaban organizados entre ellos, me estaban como acorralando. Me rodearon.
Mi miedo era terrible, era pánico. Sabía que en unos instantes los perros me alcanzarían para atacarme. Yo seguía corriendo por el camino. Pienso que yo iría ahora bastante más rápido que antes.
Puse absolutamente todas mis fuerzas para controlar el pánico. Aún así, no conseguí quitar nada de miedo. Cuanto más esfuerzo yo hacía para quitarme ese miedo, entonces los ladridos sonaban más fuerte, más enfadados y más cerca de mi cada vez. Se iban acercando muy rápido hacia mí. De pronto los vi:
Frente a mi vi, por el camino, se me acercaba rápido un perro grande. Lo vi aparecer, como de pronto, entre la oscuridad. Estaba ya a sólo unos 20 metros de mi. Era de color más bien oscuro con algunas pequeñas manchas claras. Me recodaba como un tipo de perro pastor alemán.
Otro perro, al mismo instante vi aparecer entre las plantas, en mi derecha. Iba corriendo como hacia mi. Estaba más cerca, como a 15 metros de mí. Este parecía aún más grande. Era de mucho pelo en color claro, con tono algo amarillento. Podría recordarme a un tipo de perro San Bernardo, pero el morro del que ví parecía más alargado.
También al mismo instante, escuché algo detrás de mi, que entendí que era un tercer perro que venía a atacarme. En estos momentos ya no recuerdo sonidos de ladridos. El sonido que recuerdo era, casi en completo silencio, excepto el sonido del contacto de las uñas de las patas del perro con el camino. Incluso creo también recordar el sonido de la respiración intensa del perro detrás de mi. Este tercer perro, a juzgar por el sonido, me pareció que siendo grande se me acercaba veloz. Quizá este estaba como a 10 metros de mi.
El pánico era tan grande en mí que creo que me es difícil describirlo. Aún intenté con todas las fuerzas humanas controlar el terrible pánico que llenaba mi cuerpo. Creo que sentía como que toda mi sangre estaba llena como burbujas de aire que se movían en mis venas de un miedo pavoroso. No conseguí quitar nada de miedo de mí. Aunque puse todas mis fuerzas posibles para controlarlo
Un instante después vi que el perro que corría frente de mí estaba a unos 7 metros comenzando a saltar para abalanzarse sobre mí. En ese momento comencé a agacharme tal vez para evitar que este perro me atacara al cuello o la cara. El perro de la derecha le vi que salía veloz de entre las plantas del campo. Este ya entraba en la zona del camino y estaba ya como a sólo unos 3 metros de mí justo a mi derecha. Recuerdo que este perro venía con un ángulo como si fuera a situarse justo delante de mí. Pareciere como si yo iría a tropezar con él en cuestión de un segundo. No recuerdo verle saltar. Pienso que iría primeramente a atacar hacia mi pierna para derribarme.
Lo siguiente que ya entendía que iría a ocurrir es que comenzarían a morderme los 3 perros, pero…algo inesperado ocurrió:
PARTE 2:
En esa situación terrible y terrorífica, lo que ocurrió cambió radicalmente el rumbo de los acontecimientos: En mi mente entendí, o escuché, como una Voz calmada, una Voz que sabía las cosas. Esa Voz mostraba una Seguridad absoluta en lo que decía. No sé si lo que oí fue en mi inconciencia o fué algo del Cielo....No sé. No sé si tal vez esa Voz fué un recuerdo de algo que había leído en la Biblia. Pues en la Biblia hay escritos referente a salvar de problemas imposibles de solucionar. Tal vez este pensamiento brotó en mi mente como única solución y fué lo que entendí como una Voz. En cualquier caso, esta "Voz" decía:
“Tú no puedes pero conmigo SÍ puedes”
Yo entendí al instante claramente y sin dudas que esa voz decía una verdad absoluta, que se refería a que yo no podía hacer nada para evitar en ese momento ni el miedo ni el ataque de los perros, que yo debía de dejar de luchar contra el miedo; También entendí al instante que quien me hablaba me iba a proteger en ese mismo instante (pues quien “me hablaba” yo entendía sin duda que tenía capacidad total para hacer lo que quisiera). Lo único que yo tenía que hacer es dejar que Él, quien me hablaba, actuara en lugar mío. Y así hice, en ese momento acepté esa frase:
“Tú no puedes pero conmigo SÍ puedes”.
Al instante tuve tal esperanza que desapareció completamente mi miedo. Además de Paz sentí al instante una alegría inmensa. Sabía que ahora los perros no me iban a hacer nada. Pude descargar toda la tensión acumulada con un enorme grito de felicidad: Grité algo tan simple como ¡¡¡uaaaaaaa!!!, Creo que este grito que di con todas mis fuerzas duró como unos 5 segundos.
No sé donde se metieron los perros. No me tocaron. Ya no los vi. Imaginé en aquellos momentos que, tal vez ellos saltaron sobre mí cuando yo me agaché. Pensé que ellos, al oir mi grito sin temor, huyeron asustados hacia el campo.
PARTE 3:
Justo después de esto yo continué corriendo contento hacia la estación del tren. Aún me quedaban como 3 kilómetros para llegar al pueblo donde estaba la estación del tren.
En ese tiempo que yo corría en ese camino pensé en lo que había ocurrido con los perros: ¿Habrá sido todo por casualidad o habrá sido que Dios me ha protegido? No lo sabía bien.
Quise dar una explicación científica de lo que me acababa de ocurrir: Pensé que tal vez no fue especial lo que ocurrió. Una simple casualidad de yo agacharme en el momento oportuno. Que tal vez cuando yo vi a los perros entonces me rendí, dejé de intentar quitarme el miedo. Que el miedo se me agotaría por lo que los perros no tuvieron que atacarme...etc etc.
De todas formas yo sabía que esta explicación científica era un "tal vez". Yo no podía demostrar tampoco que Dios no actuó en protegerme de los perros.
No recuerdo que en esos momentos yo diera gracias a Dios. Pienso que yo debería de haberlo hecho de algún modo, al menos ante la posibilidad de que hubiera Él actuado.
Pero días después empecé a investigar científicamente la trayectoria que describieron aquellos perros en relación a mi movimiento. Algo resultaba imposible técnicamente de lo que me ocurrió:
No entendía cómo fué que no me llegaron a tocar los perros. Yo vi claramente con mis ojos que se lanzaban hacia mi 2 de ellos. No sé cómo pudo ser que no sintiera ni siquiera el tacto de ellos. Aunque yo me agachara, ellos seguían en mi trayectoria y deberían de haber chocado con mi cuerpo.
Para dar más detalles, en el instante en que cerré los ojos lo que quedó en mi último recuerdo a mi vista era que: el perro de frente comenzó su salto como a unos 7 metros delante de mi. Esto pudiere parecer en principio demasiado lejos. Mientras que el perro de la derecha parecía como que se lanzaba con un ángulo como si fuera a pasar como a un metro delante de mí. Esto también pudiere parecer en principio que no iba a chocar directamente conmigo, pero:
Hay que contar con que yo iba corriendo en sentido hacia el perro oscuro. Estos perros salvajes son expertos en caza en velocidad. Saben bien cómo situar sus desplazamientos previendo el futuro desplazamiento inmediato de su presa. De modo que ambos desplazamientos coincidan con el lugar exacto de encuentro con la presa.
Es decir, entiendo que necesariamente iban estos 2 perros a chocar o contactar físicamente conmigo en brevísimos momentos (independiendo de que me agachara o no).
El hecho de que esto no ocurriera, que no me tocara ningún perro es demasiado extraño para mí. Me da pié a considerar una explicación más allá de lo simple físico que entendemos.
Alguien me dijo que tal vez los perros que vi fueran una manifestación del mundo espiritual y fue una visión lo que vi. No lo creo tanto pues lo vi con mis ojos y lo oí con mis oídos y yo estaba totalmente despierto con mis 5 sentidos alerta.
O tal vez una explicación que creo algo más, es que el mismo Dios habría impedido que los perros me golpearan por medio de un milagro o llamémoslo un "toque" en los principios físicos.
Si se me permite decir cómo podría ser este toque, me atrevería a decir que tal vez el "método" de Dios en este caso particular podría haber sido simplemente desplazar levemente la trayectoria de los perros; O que Dios trasportara en ese instante a esos perros a algún otro lugar. Aunque esto último ya parece argumento de película de ciencia ficción. En todo caso ¿Quién puede comprender los pensamientos de Dios?
No lo sé. Lo que sé es que fui librado de algo horrible de una manera diferente.
PARTE 4:
Aparte de esta historia, otra cosa interesante me ocurrió como media hora después:
Al yo llegar a la estación del tren me enteré que aún me quedaba como una hora para que llegara el tren. Y como vi que había cerca de la estación un monte con una zona muy vertical y se veía muy hermoso me acerqué a él. Trepé unos metros en vertical. Era un poco difícil llegar hasta donde encontré un pequeño saliente en la roca, era prácticamente horizontal, donde pude descansar. Me senté en el suelo de esa roca mirando hacia la zona vertical del monte. Se veía majestuoso. Mi espalda quedaba de espaldas hacia el pueblo. Yo miraba hacia arriba disfrutando de la majestad de ese monte. Me pareció que era un momento precioso para mí, observando lo que veían mis ojos en esos momentos. Se veía bien gracias al resplandor de las farolas del pueblo con la Luz de la luna...Entonces sentí y pensé:
¡Qué pena para mi, pues me gustaría estar con algún amigo para compartir este momento, esta vista tan hermosa!...pero, al instante, algo increíble y maravilloso ocurrió. :
Este algo, por una parte, me dio una felicidad maravillosa. Por otra parte, me dio como temor, un temor diferente, un temor envuelto en Belleza.
Intento explicarlo así: Sentí, estando yo sólo, como que alguien se apoyaba suavemente en la parte de atrás de mi hombro derecho. Incluso me parece que me estaba como suavemente empujando hacia adelante. Algo así como para evitar que yo fuera a caer hacia atrás. Precisamente justo detrás de mi había una caída peligrosa, además yo estaba muy cansado de correr. Me pareció como si lo que me tocara fuera otro hombro. No lo sé. Pero quedé sorprendidísimo por 2 razones:
Una razón: porque estaba yo sólo y nadie podría tocarme: Miré y no había nadie a mi alrededor lo que me asustó mucho pero fue un susto con Paz pues:
La otra razón: es que percibí en ese toque un inmenso amor. Un amor que daba enorme calma, me apaciguaba, me comprendía, me apoyaba a mi persona, un amor que era como inagotable, un amor que nunca moriría, ni con el paso de miles de años ni del tiempo, un amor a la vez sencillo y próximo. Un amor como de quién como media hora antes me podría haber hablado con su Voz…”…conmigo Sí puedes”.
Algo parecía mostrar que yo no estaba sólo. Parecía como que alguien, invisible, lleno de amor y sabiduría, me ayudó antes con los perros; Ahora, cuando yo quería un amigo, vuelve a mostrarse para informarme: Como diciéndome con amor: ¿No comprendes que "yo" te salvé antes cuando te iban a atacar, y que soy tu amigo y estoy contigo siempre"?.
--------Conclusión: Pienso que alguien del Cielo eterno nos habla de muchas maneras. La mayoría de veces con las Sagradas escrituras. A veces tal vez el mismo Cristo o su espíritu Santo nos habla a través de nuestra subconciencia o inconsciencia. Nos habla a veces para que hagamos Su Voluntad, que es buena, agradable y perfecta. Que nos protege del mal. Que permite que lleguemos a situaciones extremas o límites, a veces causadas por nuestra ignorancia. Que nos ayuda de la forma más apropiada, que a veces ni imaginamos, en el momento más oportuno. Y este Dios de Amor infinito está siempre con nosotros, en todas las pruebas que pasamos.

1 comentario:

  1. No analices el milagro, Dios te protegió de los perros. A lo mejor envió a sus ángeles y ellos los echaron...
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    ¡Qué cosas te pasan! Dios te bendiga:
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    Javi
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