viernes, 9 de octubre de 2009

3) Un anciano da datos de un libro sin saber cual es.

Casualidad: 6 Septiembre 2008 -Un anciano me da datos de un libro que yo llevaba sin él poder saber qué libro yo llevaba.

Hace 3 días en Madrid terminé de leer un libro que tardé año y medio en leerlo, a pesar que lo leía prácticamente todos los días. Me lo regaló Justo Gallego, el famoso hombre que construye prácticamente él sólo una llamada catedral en Mejorada del Campo.

El título del libro es “Mística Ciudad de Dios”, un libro que tiene cientos y cientos de referencias de la Biblia. El libro que yo llevaba es una reimpresión de 1992 de un libro escrito hace siglos (año 1660) por una monja: Sor María Jesús de Ágreda. A esta monja se le conoce actualmente como la llamada “dama azul” a quien se le atribuyen hechos increíbles de bilocación para evangelizar.

En la lectura del libro descubrí pequeños errores de escritura. Y fui tomando nota de ellos, pues el libro me parecía muy interesante y tal vez debería dar aviso por si se reimprimía para que se solucionaran dichos pequeños errores. Por tanto hice una lista de fe de erratas.

Ese día hablé por teléfono con una novicia del convento que fundó dicha monja en Ágreda (Soria), y le dije que yo había hecho una lista de fe de erratas que había visto en dicho libro, y que quería dar esta lista al convento por si fuera de utilidad en una futura reimpresión del libro.

Esta novicia se alegró mucho de oír esto pues me dijo que precisamente iban a hacer una nueva reimpresión del libro, al parecer pronto, y esa lista sería muy útil.

Me alegré pero entonces sentí cierta presión de que debería viajar pronto a Soria para hacer llegar esta lista al convento, antes de que comenzaran a reimprimir el libro. Yo deseaba dar la lista en persona a una monja y no enviarlo por correo. Pero no sabía yo cuando podía ir a Soria, pensaba que podría tardar meses en ir a Soria, y por tanto pensé que no tendría tiempo, y esto me entristecía.

Pero algo más curioso surgió a la mañana siguiente: al salir yo del metro de la Universidad, yo llevaba el libro en mi mano, y vi a un viejecito como de más de 80 años pidiendo dinero al que parecía temblarle la mano. Sentí por Fe que tenía que darle una limosna. Saqué algo de mi mochila y se lo di. Al mismo momento él se estiró y pareció como si ya no le temblara la mano y con gran ánimo me dijo que la autora del libro que yo llevaba era la monja de Ágreda.

Me sorprendió que él sabía esto y en particular porque a mi me pareció imposible que él hubiera podido ver el título del libro por la posición de este respecto de sus ojos, pues además yo llevaba el libro con el lomo boca abajo.

Él continuó diciéndome que leyó de este libro cuando él era niño (por tanto calculo que hace unos 70 años o más). Pero este libro se imprimió como un volumen único por primera vez en el 1970, pues antes eran varios libros. Por tanto la forma del libro que él leyó era muy diferente al libro que yo llevaba. ¿Cómo pudo él conocer de qué libro se trataba?, no lo sé.

Lo que más me sorprendió fue que él me dio un dato, que me ayudó a tranquilizar respecto de “mi prisa”, pues sin yo preguntarle, él me dijo “te voy a decir algo que no dice ese libro, y esto es que existe también aquí en Madrid un convento de la misma orden de la monja autora, próximo al metro La Latina”. Precisamente ese convento estaba cerca de donde yo vivía.

Al día siguiente y para mi alegría pude fácilmente entregar la lista en mano a una monja de este convento de Madrid quién contenta me dijo que lo haría llegar para que se tomase en cuenta antes de reimprimir el libro. Cuando hablaba con ella, sobre esta coincidencia del anciano ella se alegró con tranquilidad y lo tomó como algo natural, mientras que un viejecito que había junto a ella (quien tenía una mano vendada) parecía caerse para atrás de oír la historia. (Éste no era aquel anciano).

Hablé por teléfono con el convento en Ágreda tiempo después y me dijo enormemente contenta y agradecida una monja que la lista llegó justo a tiempo para que a los pocos días ya se pudiera reimprimir el libro.

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Conclusión: Cuando la prisa por hacer algo con buena intención parece que quiere quitar la tranquilidad, entonces a veces parece que desde lo Alto se nos ofrecen otras alternativas para solucionarlo de otra manera con Paz.

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