sábado, 27 de abril de 2013

72) Gatito sin su mamá


17 de Abril del 2013. Essaouira, Marruecos. 

1)     Estaba con mi amigo Juan el portugués, en la Medina de Essaouira, y se acercó un amigo de él de Senegal, quien vendía en las calles y era de raza muy negra. Este dijo al momento que iba a comprar una medicina para su estómago que le dolía.  De pronto surgió en mi un ánimo para orar para que se curara este senegalés. Le dije que iba a orar por él en ese momento y a él le pareció bien. Le toqué el estómago y palabras salían de mi boca que decían de que se sanara. Esas palabras salían con seguridad y como si una fuerza maravillosa, y viva, independiente de mi hablara a través de mi boca. Al momento él dijo que ya no le dolía. Y él decía a sus amigos que yo era un sanador, o como curandero. Yo dije que no, que yo no le sanaba, si no Dios a través de lo que oré. 
2)     Este Juan meditó ese orar que vio en mí, y lo aplicó pocas horas después con cierto gatito. Y fue así: 
3)     Caminábamos este portugués y yo por la noche, en las calles estrechas y prácticamente vacías de la antigua Medina, cuando de repente un pequeño gatito, de pocas semanas, se acercó corriendo a Juan. El gatito recorrió como 30 metros corriendo sin parar hacia mi amigo. Me sorprendió que un gatito que no conocía Juan se le acercara así. Al momento Juan se dio cuenta que el gatito estaba perdido, que no tenía madre y que muy probablemente le iba a matar un gato grande. 
4)     Al momento un gato grande se acercó violento al gatito para dañarle, y Juan cogió al pequeño. 
5)     Al instante recordé que no lejos de allí, vi esa mañana una madre gata con gatitos y que una señora los cuidaba. Llevamos al gatito a ese lugar, le dejamos en el suelo y nos quedamos observando. 
6)     Vimos que varias gatas grandes se acercaban lentamente al gatito, le olían y se le quedaban mirando. Parecía que ninguna gata se quería hacer cargo del pequeño, pues se retiraban de él. Pasó como media hora, y Juan, recordando aquel orar para sanar al senegalés, me dijo que orara para que el gatito consiguiera quien le cuidara. Oré en ese momento por ello. Y a los pocos segundos: 
7)     La señora que comenté, salió de su casa con un plato de comida y se lo dio al gatito. Los demás gatos se acercaron para comer de esa comida pero la señora apartó a todos los gatos excepto al pequeño. Cuando terminó de comer el gatito, los demás gatos comieron de lo que sobró. Con esto pareció que todos los gatos reconocieron al pequeño como el Rey y debían cuidarlo. 
8)      Pocas horas después, en esa misma noche, Juan vio que una de las gatas grandes estaba tumbada en el suelo durmiendo, y el gatito, estaba literalmente acostado durmiendo encima de esa gata. Este gatito realmente parecía ser el Rey y los demás sus sirvientes. 
9)      Me recordó todo esto lo que Jesús de Nazaret dijo: lo que hacéis con los más pequeños, conmigo lo hacéis. 
10)  Al día siguiente, fui a la iglesia, y justo al entrar en la capilla vi algo que no recuerdo haber visto antes: El sacerdote en el momento de comenzar la misa, mientras leía de la Biblia, tenía un gato sobre su regazo.
11) Y además en ese momento lo primero que recuerdo oir, y me impresionó, es que el sacerdote dijo en francés, de un pasaje de la bíblia: "carros"...(del Faraón), y la palabra carros es "chars" y su sonido es muy similar en francés a "chats" que significa: gatos. Y al momento el gato tocó con su nariz el libro que leía el sacerdote. Momentos después el gato subió su cabeza hacia el pecho del sacerdote, y pude tomar entonces la foto que se ve en este escrito.
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Conclusión: Gestos espontáneos que hacemos para ayudar a los más débiles parecen ser apoyados por seres que nos rodean, ya sean: celestiales, personas o animales; para completar el propósito de la ayuda.
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Petición: Creador de toda criatura viviente, que tengamos misericordia por los más débiles, del modo que te agrada.

viernes, 26 de abril de 2013

71) Visiones en lo alto de una Pirámide en Teotihuacán



Primavera del año 1990, Méjico.
1) Anochecía, era la primera vez que vi la Pirámide del Sol de Teotihuacán, famosas ruinas precolombinas, cerca de la Ciudad de México. Vi la pirámide a lo lejos y tuve una extraña sensación de miedo. Nunca recuerdo haber tenido como miedo al ver alguna construcción humana. Esa vez no pude visitarla. Durante unos 2 meses después quería visitarla, pero no quería ir sólo por aquel miedo que sentí. Al final, ya iba a irme del país, y como no conseguí quien me acompañara, pedí que oraran por mi pues iba a ir solo a visitar esa pirámide. Horas después subí a lo más alto de la pirámide, y allí mismo me dormí una siesta. Al despertarme...:
2) Sentí que el viento subía de las cuatro direcciones;
No podía creer lo que empecé a ver, incluso dudaba si yo estaba despierto o aún dormido (pero estaba despierto). Vi de lo más extraño que he visto con mis propios ojos en mi vida. Han pasado más de 20 años desde entonces y no he vuelto a ver lo que vi entonces.
Esto fue lo que vi: Muchos de los turistas que junto a mi pasaban en lo alto de la pirámide, tenían la cabeza terriblemente desfigurada, en lugar de una boca normal, tenían una especie de máscara semitransparente en forma de animal, en forma de enorme boca con muy grandes dientes. Esas personas tenían el cuerpo normal pero la cabeza como de serpiente, o gran perro o dragón. Esa máscara era hecha como de energía o de pequeña luz, con tonos en color como azul y algo como rojo. Esa máscara medía unos 30 cm de largo, otros 30cm de ancho y unos 20 cm de alto, a modo de morro de animal. La gente que lo llevaba parecía que no se daba cuenta, y tampoco los demás se daban cuenta.
3) Tuve que frotarme los ojos pues pensaba que debería ser un efecto del viento en los ojos junto con la luz, o de acabar de despertarme (pero nunca me pasó algo similar al despertarme).
Aún después de frotarme los ojos y de mirar con más detalle lo que veía, seguía ocurriendo.
4) No todas las personas tenían esa extraña apariencia, tal vez era el 60% de las personas que pasaban a mi lado, las demás parecían totalmente normales;
Duró esta visión como unos 5 minutos.
Por supuesto, hay que decir que yo no había tomado nada de drogas.
5) Como una hora después, siguiendo la visita turística, de esas ruinas precolombinas, vi unas antiguas esculturas en piedra, con formas de cabezas que me sorprendieron, pues eran cabezas de dragones que me parecieron como las formas de las máscaras descritas.
6) Poco después, un amigo, Luis de México, quien ayudó a que yo grabara canciones cristianas en esos días, me dijo que grupos cristianos oraron en el lugar donde yo vi esas máscaras de animal, y que era el Discernimiento de Espíritus lo que me permitió distinguir quienes llevaban dichas máscaras. ¿Qué significaría que unas personas tuvieran esas formas de máscaras y otras personas no?. Esas enormes bocas con dientes no parecían que fueran para comer sino para asustar a otros al hablar. Era como personas que cuando se enojan sacaran de sí una furia emocional o espiritual incontrolada por ellos.
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Conclusión: Las expresiones y/o tonos de voz que mostramos en nuestros enojos a los demás, pueden ser percibidas de forma mucho más violenta de lo que queremos mostrar. Esto puede ser motivo de romperse relaciones humanas. Aunque creemos que expresamos nuestro desagrado con forma calmada, nuestro tono de voz puede ser como un violento manotazo a otros.
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Oración: Señor de la Infinita Paz, que cuando expliquemos a otros nuestro punto de vista de algo que no nos gusta, lo hagamos en tu Paz y en tu Paz lo perciban.