lunes, 26 de octubre de 2009

11) Perros salvajes me rodean en Grecia

-1989, otoño. Meteora, Grecia.
PARTE 1:
Viajaba yo por Grecia, por razones de investigar mármoles blancos, para unos estudios en Arquitectura. Y estando allí, en Grecia, decidí visitar los montes de Meteora, situados hacia la zona Norte del país. Unos días antes, yo había visto en unas fotografías en tiendas de viajes, la existencia de bellas arquitecturas de monasterios situados en lo alto de hermosos montes espectaculares. Mi plan era llegar en tren por la tarde a esos montes, ver el conjunto de los monasterios sobre los montes, y por la noche volver en tren. Yo tenía poco tiempo pues debía de volver, creo que al día siguiente, a España.
Llegué a Meteora poco después de la tarde, cuando ya era casi de noche. Entonces me dirigí a visitar la zona de esos monasterios. Estando yo sólo, tuve que hacerlo todo caminando. No había gente por el camino. Me pareció maravilloso las vistas de esas arquitecturas, combinadas las formas apuntadas de los montes con monasterios en sus cúspides. Yo quedé muy satisfecho de lo que había contemplado.
Me quedaban como 2 horas para tener que tomar el tren de Regreso a Atenas. En esas 2 horas yo tenía que hacer unos 6 km a pie hasta el tren. El recorrido desde los monasterios hasta el pueblo donde estaba el tren era despoblado, plano, excepto la zona cerca del tren donde habían otros montes. Este recorrido era de campo, sin árboles, eran plantas bajas como de medio metro. Era de noche. La luna iluminaba lo suficiente para poderse distinguir el camino. Yo estaba totalmente sólo. Yo iba por el camino corriendo tranquilamente, más bien despacio. En todo el recorrido no vi a ningún vehículo ni a nadie. No recuerdo ni haber visto ninguna casa. Yo iba cantando tranquilo canciones a Dios, cuando de pronto esa tranquilidad se transformó en gran temor:
Oí el ladrido de un perro que sonaba como a medio kilómetro de distancia hacia la derecha del camino. El ladrido sonaba como a ataque. Me dijeron horas después que los perros de la zona eran peligrosos por ser salvajes, que estaban sueltos, que podían matar. Yo ignoraba que había ese peligro en ese camino antes de hacer el recorrido. Fué únicamente cuando oí ese ladrido cuando me di cuenta del grave peligro: yo estaba sólo, no había ningún lugar en que yo pudiera esconderme. Todo era campo de plantas bajas: Aunque yo me agachara, el perro me descubriría por el olor. Yo estaba en medio de ese recorrido en la zona de los perros salvajes. Me asusté mucho, dejé de cantar. Yo entendía que ese perro vendría a atacarme. Empecé a pensar qué cosa debía yo hacer para protegerme de ese peligro.
Lo única solución pensé sería quitarme ese miedo. Yo sabía que si yo no tenía miedo ese perro no me atacaría. Intenté por tanto con mis fuerzas quitarme el miedo pero:
Al momento de intentar tranquilizarme sonó un segundo ladrido. Este sonaba también como a medio kilómetro. Parecía provenir como hacia la izquierda del camino, por delante de mi. Este camino sería más bien recto sin curvas... Eran ahora 2 perros salvajes que estaban ladrando contra mi en sonido de ataque aterrador. Intenté con más fuerzas controlar mi miedo, pero:
Al instante un tercer perro comenzó a ladrar como a la misma distancia. Esta vez no recuerdo de donde venía bien el sonido. Tal vez provenía de atrás de mi. Parecía que ellos estaban alrededor de mi. El volumen de los ladridos crecía por lo que entendía que se acercaban a mi. Ellos venían hacia mí, al mismo tiempo, en ataque, desde tres distintas direcciones. Parecía que estaban organizados entre ellos, me estaban como acorralando. Me rodearon.
Mi miedo era terrible, era pánico. Sabía que en unos instantes los perros me alcanzarían para atacarme. Yo seguía corriendo por el camino. Pienso que yo iría ahora bastante más rápido que antes.
Puse absolutamente todas mis fuerzas para controlar el pánico. Aún así, no conseguí quitar nada de miedo. Cuanto más esfuerzo yo hacía para quitarme ese miedo, entonces los ladridos sonaban más fuerte, más enfadados y más cerca de mi cada vez. Se iban acercando muy rápido hacia mí. De pronto los vi:
Frente a mi vi, por el camino, se me acercaba rápido un perro grande. Lo vi aparecer, como de pronto, entre la oscuridad. Estaba ya a sólo unos 20 metros de mi. Era de color más bien oscuro con algunas pequeñas manchas claras. Me recodaba como un tipo de perro pastor alemán.
Otro perro, al mismo instante vi aparecer entre las plantas, en mi derecha. Iba corriendo como hacia mi. Estaba más cerca, como a 15 metros de mí. Este parecía aún más grande. Era de mucho pelo en color claro, con tono algo amarillento. Podría recordarme a un tipo de perro San Bernardo, pero el morro del que ví parecía más alargado.
También al mismo instante, escuché algo detrás de mi, que entendí que era un tercer perro que venía a atacarme. En estos momentos ya no recuerdo sonidos de ladridos. El sonido que recuerdo era, casi en completo silencio, excepto el sonido del contacto de las uñas de las patas del perro con el camino. Incluso creo también recordar el sonido de la respiración intensa del perro detrás de mi. Este tercer perro, a juzgar por el sonido, me pareció que siendo grande se me acercaba veloz. Quizá este estaba como a 10 metros de mi.
El pánico era tan grande en mí que creo que me es difícil describirlo. Aún intenté con todas las fuerzas humanas controlar el terrible pánico que llenaba mi cuerpo. Creo que sentía como que toda mi sangre estaba llena como burbujas de aire que se movían en mis venas de un miedo pavoroso. No conseguí quitar nada de miedo de mí. Aunque puse todas mis fuerzas posibles para controlarlo
Un instante después vi que el perro que corría frente de mí estaba a unos 7 metros comenzando a saltar para abalanzarse sobre mí. En ese momento comencé a agacharme tal vez para evitar que este perro me atacara al cuello o la cara. El perro de la derecha le vi que salía veloz de entre las plantas del campo. Este ya entraba en la zona del camino y estaba ya como a sólo unos 3 metros de mí justo a mi derecha. Recuerdo que este perro venía con un ángulo como si fuera a situarse justo delante de mí. Pareciere como si yo iría a tropezar con él en cuestión de un segundo. No recuerdo verle saltar. Pienso que iría primeramente a atacar hacia mi pierna para derribarme.
Lo siguiente que ya entendía que iría a ocurrir es que comenzarían a morderme los 3 perros, pero…algo inesperado ocurrió:
PARTE 2:
En esa situación terrible y terrorífica, lo que ocurrió cambió radicalmente el rumbo de los acontecimientos: En mi mente entendí, o escuché, como una Voz calmada, una Voz que sabía las cosas. Esa Voz mostraba una Seguridad absoluta en lo que decía. No sé si lo que oí fue en mi inconciencia o fué algo del Cielo....No sé. No sé si tal vez esa Voz fué un recuerdo de algo que había leído en la Biblia. Pues en la Biblia hay escritos referente a salvar de problemas imposibles de solucionar. Tal vez este pensamiento brotó en mi mente como única solución y fué lo que entendí como una Voz. En cualquier caso, esta "Voz" decía:
“Tú no puedes pero conmigo SÍ puedes”
Yo entendí al instante claramente y sin dudas que esa voz decía una verdad absoluta, que se refería a que yo no podía hacer nada para evitar en ese momento ni el miedo ni el ataque de los perros, que yo debía de dejar de luchar contra el miedo; También entendí al instante que quien me hablaba me iba a proteger en ese mismo instante (pues quien “me hablaba” yo entendía sin duda que tenía capacidad total para hacer lo que quisiera). Lo único que yo tenía que hacer es dejar que Él, quien me hablaba, actuara en lugar mío. Y así hice, en ese momento acepté esa frase:
“Tú no puedes pero conmigo SÍ puedes”.
Al instante tuve tal esperanza que desapareció completamente mi miedo. Además de Paz sentí al instante una alegría inmensa. Sabía que ahora los perros no me iban a hacer nada. Pude descargar toda la tensión acumulada con un enorme grito de felicidad: Grité algo tan simple como ¡¡¡uaaaaaaa!!!, Creo que este grito que di con todas mis fuerzas duró como unos 5 segundos.
No sé donde se metieron los perros. No me tocaron. Ya no los vi. Imaginé en aquellos momentos que, tal vez ellos saltaron sobre mí cuando yo me agaché. Pensé que ellos, al oir mi grito sin temor, huyeron asustados hacia el campo.
PARTE 3:
Justo después de esto yo continué corriendo contento hacia la estación del tren. Aún me quedaban como 3 kilómetros para llegar al pueblo donde estaba la estación del tren.
En ese tiempo que yo corría en ese camino pensé en lo que había ocurrido con los perros: ¿Habrá sido todo por casualidad o habrá sido que Dios me ha protegido? No lo sabía bien.
Quise dar una explicación científica de lo que me acababa de ocurrir: Pensé que tal vez no fue especial lo que ocurrió. Una simple casualidad de yo agacharme en el momento oportuno. Que tal vez cuando yo vi a los perros entonces me rendí, dejé de intentar quitarme el miedo. Que el miedo se me agotaría por lo que los perros no tuvieron que atacarme...etc etc.
De todas formas yo sabía que esta explicación científica era un "tal vez". Yo no podía demostrar tampoco que Dios no actuó en protegerme de los perros.
No recuerdo que en esos momentos yo diera gracias a Dios. Pienso que yo debería de haberlo hecho de algún modo, al menos ante la posibilidad de que hubiera Él actuado.
Pero días después empecé a investigar científicamente la trayectoria que describieron aquellos perros en relación a mi movimiento. Algo resultaba imposible técnicamente de lo que me ocurrió:
No entendía cómo fué que no me llegaron a tocar los perros. Yo vi claramente con mis ojos que se lanzaban hacia mi 2 de ellos. No sé cómo pudo ser que no sintiera ni siquiera el tacto de ellos. Aunque yo me agachara, ellos seguían en mi trayectoria y deberían de haber chocado con mi cuerpo.
Para dar más detalles, en el instante en que cerré los ojos lo que quedó en mi último recuerdo a mi vista era que: el perro de frente comenzó su salto como a unos 7 metros delante de mi. Esto pudiere parecer en principio demasiado lejos. Mientras que el perro de la derecha parecía como que se lanzaba con un ángulo como si fuera a pasar como a un metro delante de mí. Esto también pudiere parecer en principio que no iba a chocar directamente conmigo, pero:
Hay que contar con que yo iba corriendo en sentido hacia el perro oscuro. Estos perros salvajes son expertos en caza en velocidad. Saben bien cómo situar sus desplazamientos previendo el futuro desplazamiento inmediato de su presa. De modo que ambos desplazamientos coincidan con el lugar exacto de encuentro con la presa.
Es decir, entiendo que necesariamente iban estos 2 perros a chocar o contactar físicamente conmigo en brevísimos momentos (independiendo de que me agachara o no).
El hecho de que esto no ocurriera, que no me tocara ningún perro es demasiado extraño para mí. Me da pié a considerar una explicación más allá de lo simple físico que entendemos.
Alguien me dijo que tal vez los perros que vi fueran una manifestación del mundo espiritual y fue una visión lo que vi. No lo creo tanto pues lo vi con mis ojos y lo oí con mis oídos y yo estaba totalmente despierto con mis 5 sentidos alerta.
O tal vez una explicación que creo algo más, es que el mismo Dios habría impedido que los perros me golpearan por medio de un milagro o llamémoslo un "toque" en los principios físicos.
Si se me permite decir cómo podría ser este toque, me atrevería a decir que tal vez el "método" de Dios en este caso particular podría haber sido simplemente desplazar levemente la trayectoria de los perros; O que Dios trasportara en ese instante a esos perros a algún otro lugar. Aunque esto último ya parece argumento de película de ciencia ficción. En todo caso ¿Quién puede comprender los pensamientos de Dios?
No lo sé. Lo que sé es que fui librado de algo horrible de una manera diferente.
PARTE 4:
Aparte de esta historia, otra cosa interesante me ocurrió como media hora después:
Al yo llegar a la estación del tren me enteré que aún me quedaba como una hora para que llegara el tren. Y como vi que había cerca de la estación un monte con una zona muy vertical y se veía muy hermoso me acerqué a él. Trepé unos metros en vertical. Era un poco difícil llegar hasta donde encontré un pequeño saliente en la roca, era prácticamente horizontal, donde pude descansar. Me senté en el suelo de esa roca mirando hacia la zona vertical del monte. Se veía majestuoso. Mi espalda quedaba de espaldas hacia el pueblo. Yo miraba hacia arriba disfrutando de la majestad de ese monte. Me pareció que era un momento precioso para mí, observando lo que veían mis ojos en esos momentos. Se veía bien gracias al resplandor de las farolas del pueblo con la Luz de la luna...Entonces sentí y pensé:
¡Qué pena para mi, pues me gustaría estar con algún amigo para compartir este momento, esta vista tan hermosa!...pero, al instante, algo increíble y maravilloso ocurrió. :
Este algo, por una parte, me dio una felicidad maravillosa. Por otra parte, me dio como temor, un temor diferente, un temor envuelto en Belleza.
Intento explicarlo así: Sentí, estando yo sólo, como que alguien se apoyaba suavemente en la parte de atrás de mi hombro derecho. Incluso me parece que me estaba como suavemente empujando hacia adelante. Algo así como para evitar que yo fuera a caer hacia atrás. Precisamente justo detrás de mi había una caída peligrosa, además yo estaba muy cansado de correr. Me pareció como si lo que me tocara fuera otro hombro. No lo sé. Pero quedé sorprendidísimo por 2 razones:
Una razón: porque estaba yo sólo y nadie podría tocarme: Miré y no había nadie a mi alrededor lo que me asustó mucho pero fue un susto con Paz pues:
La otra razón: es que percibí en ese toque un inmenso amor. Un amor que daba enorme calma, me apaciguaba, me comprendía, me apoyaba a mi persona, un amor que era como inagotable, un amor que nunca moriría, ni con el paso de miles de años ni del tiempo, un amor a la vez sencillo y próximo. Un amor como de quién como media hora antes me podría haber hablado con su Voz…”…conmigo Sí puedes”.
Algo parecía mostrar que yo no estaba sólo. Parecía como que alguien, invisible, lleno de amor y sabiduría, me ayudó antes con los perros; Ahora, cuando yo quería un amigo, vuelve a mostrarse para informarme: Como diciéndome con amor: ¿No comprendes que "yo" te salvé antes cuando te iban a atacar, y que soy tu amigo y estoy contigo siempre"?.
--------Conclusión: Pienso que alguien del Cielo eterno nos habla de muchas maneras. La mayoría de veces con las Sagradas escrituras. A veces tal vez el mismo Cristo o su espíritu Santo nos habla a través de nuestra subconciencia o inconsciencia. Nos habla a veces para que hagamos Su Voluntad, que es buena, agradable y perfecta. Que nos protege del mal. Que permite que lleguemos a situaciones extremas o límites, a veces causadas por nuestra ignorancia. Que nos ayuda de la forma más apropiada, que a veces ni imaginamos, en el momento más oportuno. Y este Dios de Amor infinito está siempre con nosotros, en todas las pruebas que pasamos.

viernes, 23 de octubre de 2009

10) Querer ser judío de raza.

-Febrero del 2000, Jerusalén.
1) Un amigo de la iglesia, Omar, quien nació en Belén, y él es palestino, nos invitó a mí y a 2 amigas, Armica y Maria Luisa a visitar su País de residencia: Jordania. Estando allí decidimos desplazarnos hacia Jerusalén pues estaba cerca en autobús.
Allí en Jerusalén estuvimos 3 días mis 2 amigas y yo. El último de estos 3 días nos desplazamos unos minutos en un taxi y estando dentro del coche sentí de pronto que yo tenía que ser de raza judía. Lo sentí como de una manera muy intensa. Era como si tuviera una necesidad de repente de saber que yo era parte de aquella gente o algo así. Nunca antes sentí algo parecido.
2) Pregunté al taxista y a mis amigas si sería posible de alguna manera que yo pudiera ser de raza judía. No me respondían pues mi comentario sonaría como imposible. Repetí varias veces mi pregunta hasta que me pidieron que me callara y no hablara más de ello pues no era posible. Me quedé callado entonces.
3) Al momento recordé que yo tenía un amigo judío (judío mesiánico) llamado Baruch, que conocí hacía unos 10 años en Estados Unidos (en una escuela bíblica, CFNI en Dallas, Texas) y yo tenía entendido que él vivía en Jerusalén. Busqué en ese momento en mi agenda; vi su teléfono; le llamé; hablé con él; y quedamos en un lugar de Jerusalén. En unos minutos nos estábamos viendo allí.
4) A los pocos minutos de hablar con Baruch él me preguntó mi nombre…
Normalmente yo respondía en esos años con: Carlos Martín, pero en esa ocasión dije mi segundo apellido: Fernández. Mientras yo estaba diciendo esto pensé que por qué yo estaba diciendo este apellido segundo (el de mi madre). Al instante Baruch me dijo que yo era judío, pues ese apellido es judío y en especial por venir del apellido de la madre. Incluso me dijo que lo demostraba el hecho de que mi perfil de nariz era como el suyo quien era judío. Me sorprendió enormemente que él me dijera todo esto pues yo no le dije nada de que yo quería ser judío de raza.
Me alegré mucho pues sólo hacía como media hora yo preguntaba si podría ser judío…
5) Como una hora después unos judíos ortodoxos en la calle me pidieron si podía firmar yo por su causa pues entendí que me dijeron que mi apariencia era de judío. Esto me sorprendió aún más…
6) Como media hora después preguntamos a un judío sefardí (que hablaba español) por una dirección y él muy simpático nos invitó a su casa. Él no sabía nada de lo del tema de yo querer ser judío de raza. Y él me dijo que me asomara por las ventanas de su casa y me señaló las diferentes sinagogas que se veían desde su casa. Yo le pregunté que por qué me enseñaba las sinagogas y el me respondió simplemente: “porque eres judío”. Yo me sorprendí terriblemente de esta respuesta. Y le pregunté por qué me decía eso. Y él me respondió con voz ahora fuerte: “Tú eres judío”. Le volví a preguntar lo mismo y él me respondió de nuevo lo mismo pero esta vez me gritó con gran energía y hasta parecía enfadado, y me dijo ¡¡¡Tú eres judío!!!.
Como yo veía que no me daba la respuesta le dije que me perdonara, que lo que yo simplemente quería saber era el por qué, no que yo le negara. Y él me respondió ahora suavemente que él decía que yo era judío por mi carácter, por mi forma de ser, porque yo era bueno.
7) Al momento salí a la calle y veía los niños judíos y sentí de pronto que yo probablemente era de su misma raza. Y me alegró. Y entendí como Dios de algún modo había respondido mi deseo.
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Conclusión: El deseo de mi corazón de ser parte de una gente, que se relaciona tanto con Dios, fue suplido de una forma muy especial con estas “casualidades”. También dicen las escrituras sagradas, los cristianos son pueblo de Dios, y los judíos son también pueblo suyo. Jesucristo, nacido en Belén, es Judío, entonces de algún modo los cristianos son judíos.

---Oración: Creador Supremo, que haya Tu unidad entre judíos y cristianos. Que seamos mejores todos.

jueves, 22 de octubre de 2009

9) Buscando castañas.

11 de Octubre 2009, Burbia, Los Ancares, León, España.

Este día era domingo y desde ayer yo quería encontrar algunas castañas que habían caído de los árboles al camino que fueran comestibles. Yo estaba con unos amigos (Rubén Leiva, Roberto el de Hawai, y Luis el arquitecto) por los montes del Oeste de León, en un lugar con castaños, algunos milenarios, y era octubre. Este mes es típico de la recogida de castañas. Pero busqué y busqué y por distintas partes del monte y todas las castañas que encontraba o no eran buenas, o eran demasiado pequeñas. Lo di como por imposible encontrar castañas comestibles apropiadas en ese lugar.

Pero a eso del mediodía algunos de mis amigos quisieron comprar miel en el pueblo. Gente de allí nos recomendó comprar la miel en la casa de la Señora Aurora, mujer de 72 años muy amable y a quien se le veía feliz. Ella antes de vender nos regaló miel que nos dio sobre una tapa de un tarro de cristal. Nos sorprendió que nos diera la miel sobre una tapa, y dijimos que eso sí era una auténtica “tapa”: pues en España cuando en un bar pides algo de beber y te regalan algo de comer, a este regalo se le llama “tapa”.

Aurora después nos vendió una muy buena miel muy barata y nos enseñó parte de la historia de la recogida de la miel. Pasamos como una hora con ella hablando y escuchando. Ella incluso caminó con nosotros y nos mostró el pueblo y costumbres de allí y cómo se abrían las nueces que habían por el camino, y nos entregó manzanas de su huerta para comerlas y cómo eran las flores del azafrán etc etc de las maravillas de la Naturaleza. A todo lo que hablábamos ella iba relacionándolo con Dios o diciendo Gracias a Dios. Una mujer católica que amaba de forma preciosa al Señor del Cielo.

Entonces me di cuenta que ella tenía castañas muy buenas comestibles en unos cestos sobre el suelo, y nos habló de cómo se preparan para comerlas. Y sin yo pedirle castañas ella me dijo que pusiera mis manos abiertas para que ella me entregara algún puñado de castañas. Mi deseo de tener castañas ese día se cumplió. Me alegré mucho y entendía que Dios me cumplió mi deseo, entonces al momento yo pedí que uno de mis amigos me hiciera una foto en que se viera el mismo momento en que ella me entregaba las castañas en mis manos.

El flash de la foto salía momentos después de que ella me había entregado las castañas. De modo que yo seguía con las manos puestas con actitud como de recibir más castañas simplemente para repetir la foto. La señora Aurora interpretaría, digo yo, que yo quería más castañas y me dio otro puñado. Y como aún la foto seguía tardando en hacerse pues yo aún seguía con las manos igual, entonces ella me continuó dando más castañas y más hasta que nos dio hasta tres bolsas llenadas con cientos y cientos de castañas.

El domingo siguiente Luis dijo de calentar las castañas y las tostamos y resultaron muy ricas y además su aroma tostado me encantaba. Y como una hora después en mi casa vi que mi hermano había asado castañas y comí de ellas, también deliciosas. Era la primera vez en mi vida que en mi casa había visto castañas asadas. A la mañana siguiente me sentía como feliz y pienso que ayudó entre otras razones el haber comido anoche de ese buen fruto gracias al amor limpio de Aurora.
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Conclusión. Como dice las Escrituras Sagradas (Efesios 3.20) Dios es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos o entendemos…

martes, 20 de octubre de 2009

8) Visión de indescriptibles Luces.

Junio de 1989, Madrid. Visión de indescriptibles Luces.
-Parte 1:
En cierto día de aquel Junio hice la más importante decisión de mi vida: decidí aceptar en mi corazón al Creador del Universo (poniendo así toda mi Fe en nuestro Salvador Cristo-Jesús).
Ocurrió esta decisión porque yo fui a una Iglesia (“Amistad Cristiana”) y allí un hombre alemán, llamado Jurgen Peretzi, quien era muy delgado y llevaba cabellos muy largos oró por mi: Me podía imaginar que Cristo se pareciera físicamente a él.
Jurgen era la primera persona en mi vida, que yo sepa, que oró por mi y delante de mi para ayudarme a que yo aceptara a Cristo. Yo me negué al principio pues pensaba que me iba a convertir como en un autómata o una persona sin libertad. Pero se me aclaró que era lo contrario. De manera que acepté que se orara por mí. Yo tenía por entonces 27 años.
Después de la oración no sentí nada especial pero…
Como una semana después yo compré mi primer coche, y era nuevo, y estaba muy contento con él. Pero como a los 2 días de comprarlo pasé con el coche sobre un lugar donde faltaba un poco de asfalto, frenando previamente, sentí como un golpe en el interior de los mecanismos del coche y como media hora después el coche se averió y se paró y ya no arrancaba. En ese instante pensé y sentí algo nuevo en mi: que lo malo de esta avería iba a traer algo bueno. Me sorprendí de este pensamiento y sentimiento positivo justo después de ver que ocurría algo malo. No sé cómo me vino este pensamiento constructivo, aunque pienso que ayudó la oración y decisión de días atrás.
El coche como una hora después se lo llevó la grúa al taller y se me informó que se había roto la transmisión del coche y este debería de estar varias semanas en el taller para repararse. La marca del coche era: Citroen AX, que fue el coche número uno de España en uno de esos años, muy económico y bueno.
Esa misma noche en que se rompió el coche me fui a mi mesa para investigar con dibujos y fórmulas matemáticas y físicas, a mi manera de entender, cómo pudo ser que un coche nuevo se rompiera de tal manera ante un pequeño bache.
Después de varias horas llegué a la conclusión, (independientemente de que me pudiera haber equivocado), y sin entrar en detalles de aspectos técnicos, que: “ni yo ni nadie tenía la culpa de la rotura del coche”. Que fue un caso fortuito. Que el diseño del coche era correcto. Y que para que se hubiera evitado la rotura del coche este debería haber sido construido con tal nivel de mayor resistencia que hubiera hecho que el costo de la compra del coche fuera mucho más caro e inviable su existencia. Es decir era preferible que existiera ese tipo de coche con la posibilidad de romperse o fallar en ocasiones a que no existiera por evitar que pudiera fallar. Es decir, llegué a la conclusión de que no se puede acusar al ser humano, pero sin embargo existe el mal.
Quedé satisfecho con la conclusión y al momento me fui a la cama para dormir. Entonces ocurrió algo totalmente nuevo y que nunca he podido olvidar: Y pienso que es difícil o imposible de describir:
-Parte 2:
Yo estaba aún despierto y al límite de comenzar a entrar en el sueño.
No puedo asegurar si lo que vi y experimenté fue realidad o una visión real o imaginada o un sueño intensísimo u otra cosa que ignoro, pero lo que sé es que era lo más intenso que he vivido y experimentado en mi vida.
Puedo decir que “entendí” con una claridad como nunca antes.
En esos momentos yo me sentí fabulosamente bien como nunca antes y “vi” claramente como si estuviera en un lugar rodeado de muchas Bellísimas luces y maravillosamente blancas que estaban en todo alrededor mío. Era todo de infinita Grandeza y hermosura. Pero a la vez yo sentía el colchón de la cama donde yo estaba acostado. Es decir, estaba consciente de donde estaba. Cada Luz tenía forma como de esfera y desprendía o irradiaba un Amor inimaginable, Pleno, Preciosísimo, Completo, como sin falta de Nada.
Para quizá explicarme mejor, lo que sería más parecido en nuestro Universo sería como si yo estuviera volando entre las estrellas en una noche limpísima. Todas las luces blancas que vi era como si en sí fuera una misma y única Luz con la capacidad infinita de multiplicarse siendo siempre una. Era el mismo infinito Amor en cada Luz.
La sensación que tenía era Total de Gozo, Felicidad, Admiración sin límites, mi corazón hinchado más allá de su capacidad. Yo tenía un entusiasmo como nunca. Un entusiasmo diría mucho más allá de la capacidad humana. Era como si yo hubiera tenido que despegarme de mi propio cuerpo para poder sentir o percibir de tal elevadísima manera. Pero a la vez yo sentía que yo tenía mi cuerpo que pesaba sobre mi colchón.
En silencio si se puede decir yo gritaba contentísimo con todas mis fuerzas con una alegría como infinita ¡¡¡qué sencillo!!! Eso repetía insistentemente: ¡¡¡Qué sencillo!!! Era como si yo entendiera, y no sé cómo, de forma categórica y absoluta el por qué de todos los problemas del mundo: hambres, guerras, injusticias, muertes, dolores, sufrimientos…etc etc. Entendía clarísimamente que todos los males sin excepción sirven para crear algo bueno. Incluso que lo peor sirve para lo mejor. (Lo peor sería matar a Dios, o sea la muerte de Cristo, y lo mejor: Salvar a la humanidad de la eterna horrible fatalidad del infierno).
Pienso que no sé calcular el tiempo que pasaba en esos momentos de esta experiencia pero para mi era como si en ese estado estuviere como 2 minutos. Era lo más hermoso, bello, precioso, sabio, magnífico… y mejor aún de lo que pudiera imaginar.
Al momento, dentro de esta experiencia, escuché una tranquila y hermosa Voz que me preguntaba ¿Qué crees que es esto? Yo no sabía qué responder. Entonces, frente a mi vi como un color púrpura, o tal vez mejor dicho un color como entre rojo intenso y azul. Era el único color que yo vi además de esas hermosísimas luces blancas.
Quedé como unos segundos pensando qué era todo aquello que yo veía o experimentaba. La forma de ese color púrpura o similar podría decir que se me hacía como la forma del contorno o borde de una capa o un manto. Yo seguía sin entender. Sólo me vino a la mente que algo parecido a ese manto había visto en el manto que cubre a una figura que simboliza a Cristo en la Iglesia del Cristo de Medinaceli en Madrid. Y ese manto representa a un Rey. Entonces pensé que lo que veía debía ser algo de Dios.
Entonces respondí a la pregunta de esa tranquila Voz con otra pregunta, y dije: ¿Cristo?
-Parte 3:
En ese mismo momento cuando pronuncié la palabra Cristo con duda todo cambió y comenzó por así decir una tremenda y fortísima batalla que duraría varios minutos. Tal vez la batalla creo más grande que he experimentado. Observé que apareció una profundísima oscuridad, separada de todo lo que era Luz, que gritaba desesperada.
Me pareció que al surgir esta horrible oscuridad, esa forma púrpura separaba toda la Luz de la oscuridad. También me pareció como que todas las luces se juntaron como en una sola Luz en esos momentos.
Todo lo oscuro estaba absolutamente concentrado con una fuerte fuerza como en una muy nítida esfera negrísima, diría que de un negro casi brillante, tal vez del reflejo de la Luz. Esa esfera estaba situada como en mi interior de mi cuerpo como situado dentro de mi estómago. Su tamaño sería de pocos centímetros como si fuera del tamaño de una pelota de tenis, pero sorprendentemente el peso de esta oscura y horrible esfera diría que era como el peso del Planeta Tierra y demás planetas del Universo. Es decir un peso casi incalculable.
Esta esfera negra era horrible, desprendía gritos angustiadísimos con toda la fuerza que una persona enfadadísima pudiera gritar. Esta voz angustiadísima me gritaba y me obligaba a que por nada creyera que esa increíble Belleza que yo veía, esas hermosas luces blancas era Cristo, que si lo creía esa misma noche yo iba a morir y al día siguiente mi familia iría a mi funeral.
Me gritaba desesperadamente y insistentemente que no creyera que Cristo era la Luz y conocimiento de que el Mal es para Bien. Es decir no quería esa Oscuridad que yo creyera que lo malo sirve para formarse lo bueno. Me gritaba como si su existencia dependiera en que yo no creyera en Cristo.
Yo entendía que ese grito de horror estaba mintiendo, que no había paz en ese grito. De modo que no le creí y entonces yo grité como en silencio “Creo en Cristo” y repetía “Creo en Cristo” grité mientras que el grito angustiado de la oscuridad me chillaba que no lo creyera. Yo tenía que poner toda mi pasión y mi fuerza para gritar que “Creo en Cristo” y tenía que hacerlo con más pasión y fuerza que el grito de la pequeña pesada esfera oscura.
Esta batalla duró varios minutos hasta que mis gritos buscando la verdad de Cristo llegaron a silenciar o callar los otros gritos angustiados. Y se hizo un silencio. Un Hermosísimo silencio. Y entonces pude decir con enorme Paz y Gozo “Gracias Dios” “Gracias Dios”…tantas veces, creo que por varios minutos. Entonces sentí un profundo sueño y un instante antes de sentir que quedaba dormido dije “gracias Jurgen” (Aquel quien oró por primera vez por mi para yo aceptar a Cristo). Y quedé profundamente dormido entonces.
-Parte 4, y última:
Por la mañana al despertar…me sentí maravillosamente bien y fui rápidamente y busqué una Biblia. Tuve la necesidad de leerla. Creo que era la primera vez que la leía en mi vida y al menos por mi propia voluntad.
Al momento apareció mi madre me vio y notó algo diferente y me preguntó que qué me pasaba. Como yo no sabía en ese instante explicar le contesté con una metáfora, y le dije:”Entró anoche una estrella en mi habitación”. Me dijo “no lo cuentes que te tomarían por loco”. Pero es que no entró una estrella, fue algo de Dios y en eso si está de acuerdo mi madre y que no es locura aunque lo pudiera parecer.
Otra cosa sorprendente: Esa mañana me sentí que yo pesaba mucho menos. De hecho comprobé que con mi bicicleta subía cuestas muy fácilmente que un día antes ni podía subir. Podría ser por la alegría de la Experiencia de las Luces (o La Luz)… o tal vez: ¿pudo ser que yo hubiera perdiera varios kilos durante sólo los minutos de la experiencia que tuve con las Luces? Nunca antes oí algo similar pero;
Pocos días después me pesé…y no podía creer lo que indicaba la báscula: Pesaba 13kg menos que el día antes de la visión que tuve. Pues yo antes de la visión durante años me pesaba todos los días y aunque intentaba adelgazar siempre pesaba 75 kg. Pero después de la visión la siguiente vez que me pesé pesaba sólo 62kg.
De algún modo tiene relación con la visión en que aquella oscurísima esfera tan enormemente pesada desapareció después de yo clamar a Cristo con todas mis fuerzas.
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Conclusión: Tiene que ser verdad que Cristo existe y es Dios y que ha resucitado para rescatarnos. Para quitarnos el “peso” del pecado. Y como dicen las Escrituras Sagradas: todo sirve para bien de aquellos que aman al Señor.

lunes, 19 de octubre de 2009

7) Un mosquito salva de un Puñetazo

-(Verano 1997, Finlandia) Mosquito “protector”.
Yo estaba en el norte de Finlandia, y había un hombre de unos 25 años, quien tenía unos serios problemas psiquiátricos, pues si alguien se le acercaba y le hablaba, el hombre le daba un puñetazo fuerte en la cara a quien le hablaba. Yo lo vi, y pensé que sería bueno si se le pudiera hablar del Amor de Dios. También al momento pensé que sería un riesgo enorme, pues podría recibir un puñetazo seguramente. Al momento oí como una voz en mi interior que decía claramente que me acercara a ese hombre y le hablara de Dios. Yo quedé sorprendido de esa voz. Entendía que venía de parte de Dios. Pero seguí pensando que muy seguro que si me acercaba a ese hombre y le hablaba me iba lanzar un puñetazo…como efectivamente ocurrió unos momentos después, y explicaré qué pasó.
Me quedé pensando, sopesé las consecuencias. Pensé: si es de Dios verdaderamente, debo de hacerlo, pase lo que pase y será para bien, y si no es de Dios de cierto que recibiré un puñetazo en la cara, pero en este caso no me va a matar y sólo va a ser un dolor temporal. Pensé que valía la pena intentarlo pues sólo la posibilidad de que el mismo Dios del Cielo y Tierra me lo pidiera valía la pena arriesgarse. De modo que me quité las gafas para que si me golpeara recibiera menor daño. Me acerqué a ese hombre a una distancia normal de conversación…Estaba recibiendo como un consuelo especial y no recuerdo que tuviere miedo, me sentía como protegido…
Comencé entonces a hablarle de Dios y unos segundos después ocurrió lo que se esperaba pero de una manera diferente: era como un efecto doble: el hombre comenzó a lanzar su brazo fuerte para golpearme la cara, y al mismo instante un mosquito pasaba delante de mis ojos y moví mi brazo y mano muy rápido para quitar el mosquito y medio segundo después, no sé bien cómo, ocurrió lo que parece como un milagro: mi mano acababa de frenar con fuerza el puño de el hombre a sólo unos pocos centímetros de mis ojos. El hombre cambió su cara, quedó sorprendidísimo, él pensaría que nadie puede haber frenado tan rápido un puñetazo sin aviso de ese modo. Él quedó como humillado, y pude continuar hablando con más ánimo, y él pudo escuchar lo que quería decirle del amor de Dios. Y parece ser que se arrepintió de su mal y mejoró su salud.
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Conclusión: Si obedecemos a Dios por Fé a Él le alegra y nos protege de maneras a veces maravillosas. En este caso, no sé qué hubiera pasado si yo hubiera recibido el puñetazo, no se si hubiere continuado hablando. Tal vez esto hubiere glorificado más a Dios, pero como yo tal vez no hubiera sido capaz de superar esa prueba el Señor tubo que hacer ese milagro, no por mi bondad si no por mi incapacidad de obedecer aún con el dolor.

viernes, 9 de octubre de 2009

6) Nombres: Joaquín y Carlos

29 de Septiembre 2009. Madrid. Joaquín y Carlos.

Sólo conozco a 2 personas con el nombre de Joaquín. Uno de ellos es amigo desde hace más de 25 años, es Joaquín Salazar, que conozco desde que éramos niños. El otro es Joaquín de Venezuela, abogado, que conozco desde hace unos pocos días con quien oramos Luis Troconis y yo por él y él lloró por querer ser mejor.

Yo tenía apuntado desde hace semanas en la agenda que tenía que comunicar con Joaquín Salazar para ayer u hoy. Y como ayer no lo hice le escribí hoy…Y al mismo momento que yo lo escribía vi que entraba una llamada en mi teléfono de Joaquín. Era el otro Joaquín que conozco. Me pareció increíble pues a mi amigo de más de 25 años hacía varios meses que no me había puesto en contacto con él. Y esta entrada de llamada del otro Joaquín era la primera llamada que él me hacía.

Curiosamente Joaquín el abogado me llamó por error pues quería llamar a otro Carlos. Precisamente era Carlos Martín como me suelo llamar (mi primer nombre y mi primer apellido). Y me dijo Joaquín que sólo conoce a 2 personas con este nombre de Carlos Martín. También me contó en esos momentos que acababa de recibir una muy mala noticia para él. Entonces le conté la coincidencia, y al momento él se animo y estábamos de acuerdo en que esta coincidencia era orquestada por Dios y útil para saber que dicha mala noticia estaba en manos de Dios.

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Conclusión: Todos los nombres del Planeta son conocidos por el Creador de todo, y aún más, sabe hasta el número de cabellos de cada uno. Y lo importante no es tanto el nombre sino la persona. El saber de una coincidencia debe de ser, entre otras buenas cosas, para animar y ver que Dios nos ama.

5) Enojo.

30 de Septiembre de 2009, Madrid El enojo, Elías de la Biblia, ganas de morir.

Anoche actuaba mi hermano con su grupo musical e invité a muchos amigos a venir. De mis amigos nadie vino a pesar de insistir. Me sentí molesto en especial porque 2 días antes un buen amigo me habló muy enojado (a mi entender) y me había dicho muy seriamente que yo debía de cambiar muchas cosas en mi vida (las cuales yo creía que no eran problema y me sentí enormemente herido). Lo que me molestó fue la ira con que me lo decía. Pienso que podría ser el mayor dolor que yo había sentido en mi vida, o eso recuerdo. Con estos sentimientos, durante la actuación empecé a pensar negativamente e imaginé que si hiciera mi boda tal vez no vendría nadie. Empecé a imaginar lo peor de lo peor por unos momentos. Hasta creo que por primera vez en mi vida venían a mi pensamiento de deseo de morir. Aunque al momento me di cuenta que no debía dejar llevar mi mente en ese pensamiento. Y dicho pensamiento algo me asustaba.

Al día siguiente el primer parágrafo que leí de una revista cristiana de mensajes diarios tenía escrito: “Las grandes figuras de la Biblia experimentaron tanto la emoción de la victoria como el dolor de la derrota; algunos, como Elías, hasta desearon morir,” En ese momento me tranquilicé totalmente por lo que pensé anoche del morir, pues sabía que Elías finalmente tubo una vida en esta Tierra muy bendecida.

Al mediodía hablé con el mismo amigo que se airó conmigo sobre el tema de la ira o enojo. Nunca yo había hablado tanto o tan profundamente sobre este tema. Y esta misma tarde, en la iglesia, la pastora me dio una Biblia por si quería leerla. En ese momento pensé que creo que era la primera vez que ella me daba una Biblia en la mano. Un poquito me sorprendió. Y con esta sorpresa abrí la Biblia pensando en que algo especial había en esos momentos con la palabra de Dios. La abrí casualmente por Isaías 12:1 y leí: “…te doy gracias Señor, porque aunque estuviste enojado conmigo, tu ira ya pasó y me has devuelto la paz.”. Esto me confortó y alegró mucho.

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Conclusión: El Señor está muy cerca siempre de nosotros y también de forma muy especial cuando nos sentimos dolidos. Y no nos hace sufrir o no nos pone pruebas más allá de lo que podemos soportar, y es para nuestro bien, y nos da una salida perfecta a cada uno a su manera y en el momento oportuno. También de conclusión es que en la Biblia tenemos las respuestas a nuestras preguntas, como unas bellas cartas de amor.

4) Eclipse total de sol

Casualidad 11 08 1999, Francia. Eclipse total de sol.

Fui al norte de Francia para ver un eclipse total de sol que habían anunciado los periódicos y noticias desde hacía meses.
Fui con mis 2 amigos franceses, que eran 2 hermanos (Emmanuel Krich y Stephan Krich). Fuimos en coche para colocarnos justo debajo de donde iba a ocurrir el eclipse. Faltaban unos minutos para el eclipse, pero estaba todo completamente nublado. Nos sentíamos como tristes por pensar que hicimos un viaje tan largo y que sería imposible ver el eclipse por tapar las nubes el sol.
Pero sentí como que Dios me decía que se iba a abrir un agujerito entre las nubes, por el que veríamos muy bien el eclipse y que yo se lo tenía que avisar a mis amigos que iba a ocurrir lo del agujerito y además sentía que la voz decía que les dijera que Dios me lo había dicho. No me atrevía a decir todo esto a mis amigos pues me parecía imposible que se abriera un agujero entre tantas nubes pues todo estaba muy nublado incluso en todo el horizonte. Y por otro lado no quería que me tomaran por loco diciendo que el Señor me lo decía. Pero sentí varias veces esa voz repitiéndome que lo dijera. De modo que les dije lo que eso a mis amigos.
Cuando comenzó a eclipsarse el sol, de pronto, en cuestión de un minutos se hizo una oscuridad que incluso los caballos y animales alrededor empezaron asustarse y producían sus sonidos correspondientes: relinchos, ladridos…. Y de pronto se vio como un abujerito azul del cielo entre las nubes y justo en medio se veía que la luna iba cerrando al sol de forma clarísima y se formó una aureola bellísima del sol alrededor de la luna. Yo daba saltos de alegría y casi gritaba por 2 razones, una porque era bellísimo y otro porque efectivamente ocurrió lo que de la voz sentía, y no se burlarían de mi por lo que dije.
Mis amigos dijeron sin dudarlo que fue un milagro cierto. Pero después yo fui el que entré en dudas a pesar del espectáculo maravilloso que vi. Pues dudaba de la voz que sentí, que tal vez fuera mi intuición de un conocimiento de que lo que habíamos visto de apertura del agujerito entre las nubes era un simple efecto físico de la luz solar suavizada por el eclipse que pudiera atravesar las nubes. Pero mis amigos insistían en que fue un milagro. Años después reconocen que fue un milagro. En cualquier caso la voz en sí sería como un regalo y como un milagro, pues momentos antes del eclipse estaba triste por creer imposible lo que ocurrió.
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Añadiría a todo esto que, años atrás, hacia el año de 1987 aproximadamente, cuando había otro eclipse de sol en Madrid, sentí algo maravilloso, que nunca antes había sentido algo parecido a eso. Me explico: entré a la capilla del Seminario conciliar de Madrid, con mi amigo Rafa de la Universidad de arquitectura, pues estábamos visitando edificios arquitectónicos de interés. Entramos allí por interés artístico. Y entonces Rafa me dijo que nos arrodilláramos para orar, que su madre le había enseñado así. Me arrodillé cerca del altar, en el lado izquierdo, y se oía suavemente una bella música y entraba también suavemente la luz eclipsada a través de las vidrieras del altar: fue entonces cuando sentí aquello: Fue la sensación más espectacular de mi vida hasta ese momento.
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Conclusión: Al igual que Cristo calmó las aguas en una tormenta con su palabra, dijo también que cosas como él hizo podríamos hacer nosotros y aún mayores. Y si ocurre algo imposible es sólo porque Dios lo permite y no porque seamos capaces de hacer algo.

3) Un anciano da datos de un libro sin saber cual es.

Casualidad: 6 Septiembre 2008 -Un anciano me da datos de un libro que yo llevaba sin él poder saber qué libro yo llevaba.

Hace 3 días en Madrid terminé de leer un libro que tardé año y medio en leerlo, a pesar que lo leía prácticamente todos los días. Me lo regaló Justo Gallego, el famoso hombre que construye prácticamente él sólo una llamada catedral en Mejorada del Campo.

El título del libro es “Mística Ciudad de Dios”, un libro que tiene cientos y cientos de referencias de la Biblia. El libro que yo llevaba es una reimpresión de 1992 de un libro escrito hace siglos (año 1660) por una monja: Sor María Jesús de Ágreda. A esta monja se le conoce actualmente como la llamada “dama azul” a quien se le atribuyen hechos increíbles de bilocación para evangelizar.

En la lectura del libro descubrí pequeños errores de escritura. Y fui tomando nota de ellos, pues el libro me parecía muy interesante y tal vez debería dar aviso por si se reimprimía para que se solucionaran dichos pequeños errores. Por tanto hice una lista de fe de erratas.

Ese día hablé por teléfono con una novicia del convento que fundó dicha monja en Ágreda (Soria), y le dije que yo había hecho una lista de fe de erratas que había visto en dicho libro, y que quería dar esta lista al convento por si fuera de utilidad en una futura reimpresión del libro.

Esta novicia se alegró mucho de oír esto pues me dijo que precisamente iban a hacer una nueva reimpresión del libro, al parecer pronto, y esa lista sería muy útil.

Me alegré pero entonces sentí cierta presión de que debería viajar pronto a Soria para hacer llegar esta lista al convento, antes de que comenzaran a reimprimir el libro. Yo deseaba dar la lista en persona a una monja y no enviarlo por correo. Pero no sabía yo cuando podía ir a Soria, pensaba que podría tardar meses en ir a Soria, y por tanto pensé que no tendría tiempo, y esto me entristecía.

Pero algo más curioso surgió a la mañana siguiente: al salir yo del metro de la Universidad, yo llevaba el libro en mi mano, y vi a un viejecito como de más de 80 años pidiendo dinero al que parecía temblarle la mano. Sentí por Fe que tenía que darle una limosna. Saqué algo de mi mochila y se lo di. Al mismo momento él se estiró y pareció como si ya no le temblara la mano y con gran ánimo me dijo que la autora del libro que yo llevaba era la monja de Ágreda.

Me sorprendió que él sabía esto y en particular porque a mi me pareció imposible que él hubiera podido ver el título del libro por la posición de este respecto de sus ojos, pues además yo llevaba el libro con el lomo boca abajo.

Él continuó diciéndome que leyó de este libro cuando él era niño (por tanto calculo que hace unos 70 años o más). Pero este libro se imprimió como un volumen único por primera vez en el 1970, pues antes eran varios libros. Por tanto la forma del libro que él leyó era muy diferente al libro que yo llevaba. ¿Cómo pudo él conocer de qué libro se trataba?, no lo sé.

Lo que más me sorprendió fue que él me dio un dato, que me ayudó a tranquilizar respecto de “mi prisa”, pues sin yo preguntarle, él me dijo “te voy a decir algo que no dice ese libro, y esto es que existe también aquí en Madrid un convento de la misma orden de la monja autora, próximo al metro La Latina”. Precisamente ese convento estaba cerca de donde yo vivía.

Al día siguiente y para mi alegría pude fácilmente entregar la lista en mano a una monja de este convento de Madrid quién contenta me dijo que lo haría llegar para que se tomase en cuenta antes de reimprimir el libro. Cuando hablaba con ella, sobre esta coincidencia del anciano ella se alegró con tranquilidad y lo tomó como algo natural, mientras que un viejecito que había junto a ella (quien tenía una mano vendada) parecía caerse para atrás de oír la historia. (Éste no era aquel anciano).

Hablé por teléfono con el convento en Ágreda tiempo después y me dijo enormemente contenta y agradecida una monja que la lista llegó justo a tiempo para que a los pocos días ya se pudiera reimprimir el libro.

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Conclusión: Cuando la prisa por hacer algo con buena intención parece que quiere quitar la tranquilidad, entonces a veces parece que desde lo Alto se nos ofrecen otras alternativas para solucionarlo de otra manera con Paz.

2) Mi nacimiento. (1) PRÓLOGO)

CASUALIDAD: 1 ENERO 1962...Madrid NACIMIENTO

A mis padres les nació un hijo en Madrid y le llamaron de nombre, Carlos Luis, (curiosamente también es mi mismo nombre), pero a los 17 días de nacer él murió, en el día de navidad, 25 de diciembre de 1960. Y lo enterraron.


Para mi madre fue enorme dolor la pérdida y clamó al Cielo por restituir ese hijo por otro. Y quedó de nuevo embarazada al poco tiempo, y nací yo, y me pusieron ese mismo nombre: Carlos Luis.


Volviendo al momento de aquel enterramiento, cuando fueron a poner la lápida en el exterior de la tumba descubrieron que habían escrito otra fecha diferente al día de navidad. Y por tanto no pusieron esa lápida, pero tampoco pusieron otra. Unos 20 años después mis padres fueron al cementerio conmigo para intentar esta vez conseguir poner una lápida a aquella tumba.


Con un albañil iban a abrir la tumba para localizar el féretro, para asegurarse que no hubiera otro error, pues evidentemente no querían poner la lápida en un lugar equivocado. Pero antes de que la abrieran dije a mi padre, "la tumba está vacía", pues yo no podía imaginarme encontrarme con un cadaver con mi propio nombre. Era como si símbólicamente yo fuera la restitución de aquel niño (no la reencarnación), pues pienso que la petición de mi madre a Dios de restituir ese hijo por otro fue contestada. No sé por qué dije eso, pero efectivamente al abrir el lugar donde decían estaba enterrado lo encontraron vacío. Y buscaron en los demás lugares y nunca hallaron restos de enterramiento de aquel niño, tal vez porque lo enterraron, según me contó mi madre con una hermanita suya.


En cuanto a mi nacimiento hay algunas anécdotas y dudas: Según los documentos nací el primer día del año, en 1962. Pero al igual que existía un error en la fecha del fallecimiento del otro niño, dicen que había otro error en la fecha de mi nacimiento: Mis padres me aseguraron que yo no nací el 1 de enero, como dicen los papeles, sino el 4 de enero según mi madre; si bien mi padre aseguraba que era el 3 de enero. El lugar de nacimiento fue en el hospital de maternidad que pertenecía al padre del famoso cantante Julio Iglesias, y ese padre tuvo hijos con 90 y 92 años.
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Conclusión: Si al niño Jesús de Belén no se sabe de forma general de cierto el día de la fecha de su nacimiento, pues entonces a mi me gusta la idea de no saber mi fecha en que nací. Así me siento como más en relación con el fantástico y famoso personaje principal de la Navidad.


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1) PRÓLOGO:

(por Donovan Knutsen)

Muchas veces en la vida no nos damos cuenta de todo lo que Dios está haciendo alrededor nuestro y cómo Él está intentando hablarnos. Lo que nos corresponde es volvernos a Su voz y obedecer, cuidadosamente observando lo que está sucediendo alrededor nuestro, y reflejando lo constructivo que podemos sacar de la situación. Podemos aprender mucho de las pequeñas lecciones diarias que Él tiene que enseñarnos y tocar un incontable número de vidas sin incluso darnos cuenta. Entonces cuando tú abras este libro, abre tu mente a cómo Dios puede trabajar a través de cosas que quizás parecen coincidencias pero realmente son parte de Su plan para alcanzar un mundo perdido y transformar las vidas de las personas.

(por el autor del blog)

¿Por qué hago este blog? Una razón, tal vez la razón primera, es porque una vez me confesé con un sacerdote del grupo Verbum Dei en la Universidad, y dicho sacerdote me dijo en la confesión: que en mi vida me pasarían muchas cosas y que me ponía de penitencia: el contarlas. En aquel momento no entendía qué significaba, pues yo consideraba que no me pasaba nada como para contar. Creo que tiempo después empecé a ser consciente de las coincidencias.
Pienso que todo es un milagro. Está todo perfectamente diseñado, y todo tiene conexiones con todo lo demás, y cuando se producen encuentros llamativos, nos sirven para llamar la atención sobre algo que nos interesa o nos sirve para ayudar a mejorar.