viernes, 26 de abril de 2013

71) Visiones en lo alto de una Pirámide en Teotihuacán



Primavera del año 1990, Méjico.
1) Anochecía, era la primera vez que vi la Pirámide del Sol de Teotihuacán, famosas ruinas precolombinas, cerca de la Ciudad de México. Vi la pirámide a lo lejos y tuve una extraña sensación de miedo. Nunca recuerdo haber tenido como miedo al ver alguna construcción humana. Esa vez no pude visitarla. Durante unos 2 meses después quería visitarla, pero no quería ir sólo por aquel miedo que sentí. Al final, ya iba a irme del país, y como no conseguí quien me acompañara, pedí que oraran por mi pues iba a ir solo a visitar esa pirámide. Horas después subí a lo más alto de la pirámide, y allí mismo me dormí una siesta. Al despertarme...:
2) Sentí que el viento subía de las cuatro direcciones;
No podía creer lo que empecé a ver, incluso dudaba si yo estaba despierto o aún dormido (pero estaba despierto). Vi de lo más extraño que he visto con mis propios ojos en mi vida. Han pasado más de 20 años desde entonces y no he vuelto a ver lo que vi entonces.
Esto fue lo que vi: Muchos de los turistas que junto a mi pasaban en lo alto de la pirámide, tenían la cabeza terriblemente desfigurada, en lugar de una boca normal, tenían una especie de máscara semitransparente en forma de animal, en forma de enorme boca con muy grandes dientes. Esas personas tenían el cuerpo normal pero la cabeza como de serpiente, o gran perro o dragón. Esa máscara era hecha como de energía o de pequeña luz, con tonos en color como azul y algo como rojo. Esa máscara medía unos 30 cm de largo, otros 30cm de ancho y unos 20 cm de alto, a modo de morro de animal. La gente que lo llevaba parecía que no se daba cuenta, y tampoco los demás se daban cuenta.
3) Tuve que frotarme los ojos pues pensaba que debería ser un efecto del viento en los ojos junto con la luz, o de acabar de despertarme (pero nunca me pasó algo similar al despertarme).
Aún después de frotarme los ojos y de mirar con más detalle lo que veía, seguía ocurriendo.
4) No todas las personas tenían esa extraña apariencia, tal vez era el 60% de las personas que pasaban a mi lado, las demás parecían totalmente normales;
Duró esta visión como unos 5 minutos.
Por supuesto, hay que decir que yo no había tomado nada de drogas.
5) Como una hora después, siguiendo la visita turística, de esas ruinas precolombinas, vi unas antiguas esculturas en piedra, con formas de cabezas que me sorprendieron, pues eran cabezas de dragones que me parecieron como las formas de las máscaras descritas.
6) Poco después, un amigo, Luis de México, quien ayudó a que yo grabara canciones cristianas en esos días, me dijo que grupos cristianos oraron en el lugar donde yo vi esas máscaras de animal, y que era el Discernimiento de Espíritus lo que me permitió distinguir quienes llevaban dichas máscaras. ¿Qué significaría que unas personas tuvieran esas formas de máscaras y otras personas no?. Esas enormes bocas con dientes no parecían que fueran para comer sino para asustar a otros al hablar. Era como personas que cuando se enojan sacaran de sí una furia emocional o espiritual incontrolada por ellos.
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Conclusión: Las expresiones y/o tonos de voz que mostramos en nuestros enojos a los demás, pueden ser percibidas de forma mucho más violenta de lo que queremos mostrar. Esto puede ser motivo de romperse relaciones humanas. Aunque creemos que expresamos nuestro desagrado con forma calmada, nuestro tono de voz puede ser como un violento manotazo a otros.
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Oración: Señor de la Infinita Paz, que cuando expliquemos a otros nuestro punto de vista de algo que no nos gusta, lo hagamos en tu Paz y en tu Paz lo perciban.
                                       

1 comentario:

  1. En esa construcción se hicieron bastante sacrificios humanos, lo de las máscaras me parece raro, pero no me extraña que sintieras miedo, probablemente ese fuera el territorio de un "bicho".

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