lunes, 13 de enero de 2014

78) ¿Otro trabajador, ó yo?

Noviembre de 1998, Pozuelo de Alarcón, Madrid.    
            1) Esta historia fue hace unos 15 años. El director en España de la Emisora de Televisión TBN, con sede central en California, me preguntó si yo, como arquitecto, podría hacer el Proyecto de un edificio para Estudios de Televisión en Ciudad de la Imagen de Pozuelo de Alarcón, en Madrid. Yo conocía a este director de la iglesia y de algún trabajo pequeño como arquitecto que le hice. Respondí que sí, pero también me dijo que había otro arquitecto que tal vez fuera él el que hiciera el proyecto en lugar de mí. Los honorarios de arquitecto eran fijos en esa fecha y eran los mínimos, con lo cual, no afectaría en la decisión de cual sería el arquitecto.
            Durante meses estudiaban a cuál arquitecto elegir, si al otro arquitecto o a mi.
            Yo estaba tranquilo, aceptaba bien cualquier decisión que tomaran.    
            Más tarde me dijeron que, ya era prácticamente seguro, y que habían elegido al otro arquitecto. Me dió algo de pena pero seguí tranquilo.
            2) Creo que fue al día siguiente cuando, un amigo, Norman, me invitó a la boda de su hermana en California. Le dije que yo no creía que pudiera ir pues era muy caro para mi el viaje.
            Creo que oré. Entonces recordé que la decisión de elegir al otro arquitecto no parecía definitiva, de manera que aproveché la invitación de Norman e hice lo siguiente:
            Compré el vuelo para ir a la boda, pues consideré que habría alguna probabilidad de conseguir ese contrato, si yo me personara en la Central de California para que me vieran. Así que llamé al director y le dije que tenía un vuelo comprado para ir a California y yo estaba dispuesto, si ellos lo veían bien, firmar el contrato allí.
            Yo no tenía que decirles que yo iba a California para una boda, pues realmente ese posible contrato fue lo que finalmente me motivó al viaje para la posibilidad de poder pagarlo.
            Al día siguiente me contestaron que “sí”, que me esperaban en América para firmar. Quedé sorprendido, y así fue pude firmar, allí, el contrato.
            3) Hice el proyecto de arquitectura y dirigí la construcción de la edificación. Y en tan sólo un año desde la firma ya estaba terminada la construcción y funcionando bien como televisión cristiana.
            Fue gran satisfacción el oir que a la gente le gustaba el edificio, que les parecía precioso, incluso había quien decía que era el edificio más bonito de la zona, y un remanso de Paz.
            4) Yo,  aunque estaba contento con lo construido, también sufría un poquito porque el otro arquitecto no consiguió este trabajo. Pensé que cuál de los 2 arquitectos se merecería más haber hecho el proyecto, si el otro o yo. Incluso pensé que aquel de los 2 que fuera más antiguo de estar colegiado como arquitecto debería ser el que se mereciera más ese proyecto. Entonces miré el libro de anuario de arquitectos de España, y busqué el nombre del otro arquitecto para saber qué día se colegió él. Yo no sabía ni lo más mínimo de la edad del otro. Podría ser él como 10 años colegiado después que yo o unos 30 años antes que yo.
       Yo no podía creer lo que vi en el libro. De unos 300 días posibles al año en unos 40 años posibles en que él se hubiera podido haber colegiado, resultaría unos 12.000 posibles días. Pues comprobé que él se colegió el 11 del 1 del 1988:  ¡¡¡el mismo día que yo!!!
Creo que hay que decir que esa emisora de televisión es cristiana.
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       Conclusión: Según nuestro interés, podemos luchar por obtener algo, pero es al final, decisión del Creador de Todo si lo obtenemos o no. Parece ser que esa decisión depende de lo que conviene y si lo hemos orado. Muchos pueden merecer lo mismo, pero hay veces que sólo uno debe conseguirlo. Las "casualidades o coincidencias" las rige Él. Como dice el título de un libro cristiano: “El éxito no es casualidad”.
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Petición: Que Jesús el Señor nos ayude a que obtengamos los trabajos apropiados para nosotros y que resulten bien y de agrado.