lunes, 19 de octubre de 2009

7) Un mosquito salva de un Puñetazo

-(Verano 1997, Finlandia) Mosquito “protector”.
Yo estaba en el norte de Finlandia, y había un hombre de unos 25 años, quien tenía unos serios problemas psiquiátricos, pues si alguien se le acercaba y le hablaba, el hombre le daba un puñetazo fuerte en la cara a quien le hablaba. Yo lo vi, y pensé que sería bueno si se le pudiera hablar del Amor de Dios. También al momento pensé que sería un riesgo enorme, pues podría recibir un puñetazo seguramente. Al momento oí como una voz en mi interior que decía claramente que me acercara a ese hombre y le hablara de Dios. Yo quedé sorprendido de esa voz. Entendía que venía de parte de Dios. Pero seguí pensando que muy seguro que si me acercaba a ese hombre y le hablaba me iba lanzar un puñetazo…como efectivamente ocurrió unos momentos después, y explicaré qué pasó.
Me quedé pensando, sopesé las consecuencias. Pensé: si es de Dios verdaderamente, debo de hacerlo, pase lo que pase y será para bien, y si no es de Dios de cierto que recibiré un puñetazo en la cara, pero en este caso no me va a matar y sólo va a ser un dolor temporal. Pensé que valía la pena intentarlo pues sólo la posibilidad de que el mismo Dios del Cielo y Tierra me lo pidiera valía la pena arriesgarse. De modo que me quité las gafas para que si me golpeara recibiera menor daño. Me acerqué a ese hombre a una distancia normal de conversación…Estaba recibiendo como un consuelo especial y no recuerdo que tuviere miedo, me sentía como protegido…
Comencé entonces a hablarle de Dios y unos segundos después ocurrió lo que se esperaba pero de una manera diferente: era como un efecto doble: el hombre comenzó a lanzar su brazo fuerte para golpearme la cara, y al mismo instante un mosquito pasaba delante de mis ojos y moví mi brazo y mano muy rápido para quitar el mosquito y medio segundo después, no sé bien cómo, ocurrió lo que parece como un milagro: mi mano acababa de frenar con fuerza el puño de el hombre a sólo unos pocos centímetros de mis ojos. El hombre cambió su cara, quedó sorprendidísimo, él pensaría que nadie puede haber frenado tan rápido un puñetazo sin aviso de ese modo. Él quedó como humillado, y pude continuar hablando con más ánimo, y él pudo escuchar lo que quería decirle del amor de Dios. Y parece ser que se arrepintió de su mal y mejoró su salud.
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Conclusión: Si obedecemos a Dios por Fé a Él le alegra y nos protege de maneras a veces maravillosas. En este caso, no sé qué hubiera pasado si yo hubiera recibido el puñetazo, no se si hubiere continuado hablando. Tal vez esto hubiere glorificado más a Dios, pero como yo tal vez no hubiera sido capaz de superar esa prueba el Señor tubo que hacer ese milagro, no por mi bondad si no por mi incapacidad de obedecer aún con el dolor.

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