(Viaje en honor a mis padres)
Cuando mi madre era jovencita quería casarse con un hombre que trabajara en los trenes, y así más fácil viajar.
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Hace cinco años, mi primo Juan José, Jujo, nieto del hermano de mi madre, me dijo que algún día viajaríamos él y yo en el tren Transiberiano. Es el viaje en tren más largo del mundo sin bajarse del tren. Una distancia de más de seis mil kilómetros. Como la distancia desde la superficie de la Tierra al centro de la Tierra. Me parecía imposible que con mi primo pudiéramos algún día hacer ese viaje. Le dije que lo intentaría, y se hizo realidad:
30 abril 2026
1. Dije a Jujo, que en el programa del viaje de 15 dias que empezamos ahora, será como un examen. Para aprobar hay que hacer al menos un 50% de lo que escribimos que queríamos visitar en el viaje.
2. Cada día en el viaje orábamos un momento para que el viaje fuera bueno y divertido. Así resultó. Incluso decíamos antes de orar, ¿hacemos lo mejor que se puede hacer en el mundo?: orar.
3. Salimos de Madrid. En el aeropuerto en la cola para embarcar (rumbo a Turquía, para cambiar a Moscú), me tumbé en el suelo, para descansar. Puse la mochila a modo de almohada y mi chaqueta sobre un palo a modo de tienda de campaña.
4. Estamos esperando que abrieran el mostrador de embarque de turquish Airlines. Éramos los primeros. Pero, una hora después nos dijeron que no era ahí, que era en Ajet airlines.
5. Fuimos corriendo a Ajet airlines. No había nadie en cola. Dijimos, qué bien qué lujo, somos los únicos para embarcar ahora. Preguntamos cómo es que no hay nadie para embarcar. Nos dijeron que ya se han ido todos para coger el avión.
6. De casualidad pudimos llegar a tiempo para acceder a dicho avión. Si no, probablemente no hubiéramos podido hacer este viaje, pues todo estaba cuadrado para llegar a tiempo al Transiberiano.
7. Ya en el avión nos tocaban última fila. Como teníamos que ir rápido en transferencia en Turquía nos dejaron poner en primeras filas, y tumbados.
8. La escala en Turquía que pensábamos que iba a tardar mucho, nos sorprendimos que lo hicimos solo en 5 minutos. Eso sí corriendo. La azafata en el vuelo decía algo en turco que no entendíamos. Juan y yo decíamos que estaban diciendo que iban a actuar unos payasos en el vuelo.
9. Casi al terminar el vuelo la azafata dijo algo con tono triste. Quizá algún retraso. Pero Juan y yo dijimos que seguramente estaba diciendo que se disculpaban porque los payasos no pudieron actuar.
1 mayo.
1. En este vuelo éramos los últimos de la fila del avión. Entonces, para aprovechar el poco tiempo que tendríamos en Moscú, al salir del avión, 4 de la mañana, fuimos corriendo por los pasillos del aeropuerto adelantando a todos los que han salido antes del avión. Pues nos recomendaron que llegáramos los primeros al puesto fronterizo con los policías. Y gracias a esa carrera con adelantamientos que fue divertido y no tropezamos con nadie, llegamos los primeros en la frontera.
2. Esperaba que fuera un interrogatorio, pues decían que podíamos tardar hasta dos horas en la frontera. Me sorprendió que sin preguntas pasamos al momento.
3. Fuimos a la estación del tren para saber dónde saldría el Transiberiano esa noche. Dije allí a un guardia que estamos de turismo. Él, al oír la palabra turismo, se sorprendió enormemente . Muy alegre repitió fuerte ¡turism turism!
4. Llegamos a la Plaza Roja de Moscú. Estaba cerrada con vallas porque era día festivo. Se preparaban para desfiles. Como una valla estaba un poquito abierta, pasé como quien no se da cuenta dentro de la plaza. Entonces amablemente un policía que se dio cuenta me dijo que no se podía estar ahí.
5. Visitamos las zonas turísticas alrededor y nos llamaba la atención que éramos los únicos turistas europeos. Nos sentíamos como polizones o que estábamos de camuflaje.
6. Después en un restaurante dicen que en cuatro años somos los primeros europeos que han visto. Antes de la guerra, con el Mundial de futbol, habían muchos.
7. Horas después, encontramos dos personas en la calle que entre ellas hablaban español con acento quizá ruso. Jujo y yo nos preguntábamos si ellos vivían allí. Mi primo y yo ya queríamos ser los únicos turistas en todo Rusia. Nos acercábamos a ellos, con disimulo, hablando muy flojo el español nosotros para que no nos oyeran, y al acercarnos como casualmente a ellos entre nosotros hablamos fuerte palabras rusas, de las pocas que sabíamos, "Da" "dobre". Como en la zona había algún pequeño tanque con algún militar, decíamos que seguramente a esos dos les matarían, por hablar español, y así seguiríamos siendo Jujo y yo los únicos turistas europeos.
8. Que Dios bendiga a esas dos personas y al mundo entero.
9. Dos semanas después nos enteramos que Ucrania acababa de atacar con drones Moscú.
10. Esperando el tren transiberiano me tumbo en el andén de la estación con sábana doblada abajo por la temperatura del suelo. Al rato, pasan los encargados y me piden amablemente que me levante y que por favor no me vuelva a tumbar.
11. La primera noche en tren transiberiano fue en primera clase. En la mesa de nuestra cabina habían puesto fruta y chocolate, el cual me duró hasta llegar a España 15 dias después.
2 mayo.
1. En Kazan, capital de Tartaria, decir en el Palacio del presidente antiguo rey que para hacerse rey antiguamente por ser tartaria el paso definitivo para la coronación era tirar una tarta y de ahí viene lo de tartaria por tarta.
2. Pregunté una dirección a una rusa, y me sorprendí que con solo el mover de sus manos entendí perfectamente las distancias y los giros para llegar. Copié el método para explicar una dirección a Jujo y funcionó bien. Pues en España me es común que alguien dice, "ahí" como si fuera cerca a pocos metros, pero en verdad es "allí" a lo lejos.
3. Cogimos el Transiberiano por la noche. Esta vez es segunda clase, que no difería mucho con la primera, cuatro personas por habitación. Esta vez ya no había esa fruta ni chocolate, pero siempre había para el té caliente.
3 mayo.
1. En el tren ya a gran velocidad digo a Juan si conoce la película de "pánico en el Transiberiano" y al momento se atasca la puerta entre vagones donde quedamos atrapados entre vagones con un ruido terrible y en ese lugar se ve debajo las vías, por donde entraba el viento, daba un poquito de pánico, como la película que acababa de mencionar. Al momento se abrieron las puertas.
2. Visitamos la tercera clase del tren. Casi yo lloro, pues ese vagón me parecía como un barracón de guerra.
3. Sorprendernos de que el encargado del vagón dijo que tenía un amigo de Murcia. De la provincia de mi madre y donde mi primo Jujo.
4. Buscamos en planos cuando pasamos por los Urales entre Europa y Asia. Y era curioso que no eran visualmente excesivamente altos porque el tren iba ascendiendo poco a poco en cientos de kilómetros.
5. Interesante experiencia en estar en el tren en pijama y en chanclas y salir así delante de los demás, y muchos otros también en pijama.
6. No atrevernos a hacer fotos por lo auténtico que era, sin ningún turista, solo la gente del lugar.
7. En Ekaterimburgo hay una línea roja pintada por las aceras para ir a lo turístico y parecía que lo hubieran puesto por donde nosotros casualmente íbamos.
8. Entrando en el Transiberiano habían como más de 20 niños en nuestro vagón. Parecía una guardería y se portaban bien.
4 mayo.
1. En Transiberiano, al norte de Kazajistán, esta vez fuimos en tercera clase. Unas 70 personas en nuestro vagón, en literas sin puertas, como barracón pero con cierto lujo. Teníamos agua caliente para el té como en primera clase.
2. Me llamó la atención que algunos niños y mujeres se parecen a la familia materna de Juan. Gente rubia. Dije, parecen personajes buenos de Walt Disney. Curiosamente, la primera razón de este viaje era porque hace años Juan me dijo que quería ir por estas tierras para encontrar quizá los orígenes de su familia.
3. En el tren, 10 chicas de unos 14 años, bailarinas, nos piden que hagamos fotos con ellas. Pues por lo visto éramos los primeros turistas que veían en su vida.
4. Expresión increíble de sorpresa de los niños al vernos como si estuvieran viendo extraterrestres.
5. En anden en Novosibirk veo una guitarra española que tenía un grupo de jóvenes de allí. Me ofrecen la guitarra y toco flamenco. Me llamó la atención la cara de sorpresa de ellos al escuchar ese sonido flamenco que parecía que nunca habían oído.
6. Al momento vemos desde el andén, con la guitarra en mi mano, que nuestro tren está saliendo. Rápidamente devuelvo la guitarra, procurando que no caiga por la velocidad y salimos corriendo al tren. El tren paró un momento, y subimos agradecidos y riendo.
7. En el tren los niños entre once y catorce años se acercaban a nosotros y pedían de jugar a las cartas. Reían mucho. Era maravilloso y divertido jugar dejándonos perder para que el niño más pequeño no perdiera el juego.
8. Jugamos a hacer castillos con las cartas. Que no se caigan a pesar del movimiento del tren
5 mayo.
1. En el transiberiano un grupo de 6 chicas que venían a competición de aerobic piden jugar con Juan y conmigo al juego de cartas uno. Les dije que precisamente la palabra uno es en español. Y les decía que la palabra Siberia se parece al lugar donde venimos, Juan y yo, Iberia. Parecía que reían de cualquier cosa que dijéramos. Creo que estaríamos haciendo mucho ruido, pues todas las chicas hablaban alegres, mientras que el resto del vagón estaba en silencio. Espero que no hubiéramos molestado a los que descansaban. De todas formas era por el día.
2. Al rato pasa un policía, me mira extrañado o preocupado al verme rodeado de tantas chicas del lugar, y al ver a Juanillo cerca se tranquilizan. Pensarían que yo era su padre.
3. Crear con Juanillo, que así llamo a veces a Jujo, el juego titulado fronteras. Consiste, con cartas, y dibujando con bolígrafo sobre un plano en papel de pais, conquistar territorio. Gana el que consiga el país más grande. Lo propusimos para patentarlo pues se veía divertido. Y curiosamente después nos dimos cuenta que se veía apropiado crear este juego en este país de Rusia que es el más grande del mundo. Si bien todos los países y todas sus gentes son maravillosas.
4. En el tren intentar investigar la cultura Buriata que es la mayoría nativa de los siberianos. Ver a uno en el tren que podríamos imaginar fuera buriato, por sus rasgos orientales, y parecía ser persona importante. Jujo y yo lo llamábamos, el rey Boniato VI. Boniato porque la palabra se parece a buriato, y me gustan los boniatos.
5. Compusimos una letra de canción de cumpleaños porque estaba escrito en el programa del itinerario para el día de hoy: esta era la letra: "//Aleluya, canta, cumpleaños feliz de amor, canta. Un año nuevo precioso en calma. Deseamos disfrutes en paz. Este día no debes dejar pasar. Este día que vamos a celebrar. Juntos te queremos abrazar (y abrazamos al que cumple). Y siempre te vamos a amar//. Y siempre te vamos a aaamar".
6. Abrimos una lata de conserva con la mesa del tren porque no teníamos abridor, y sin romper nada en el tren.
6 de mayo
1. En Irkutsk, intentamos cambiar dinero, pues teníamos euros pero no los rublos rusos Solo se podía pagar con moneda rusa. Además nuestras tarjetas de crédito no funcionaban en Rusia. Pensábamos que no sabríamos como podríamos continuar el viaje sin dinero. Pero estábamos tranquilos, confiábamos. Habíamos orado.
2. Los bancos que encontrábamos estaban o cerrados o no cambiaban. Incluso en los primeros bancos que veíamos estaban como cerrados o abandonados desde hace años.
3. Al final vimos un banco que estaba abierto. Parecía que podrían cambiar. Antes de entrar dije a Juan, ya verás cómo cuando digamos de cambiar euros se ríen. Efectivamente, entramos y las dos personas allí trabajando cuando oyeron que dijimos de cambiar euros reían a carcajadas.
4. Salimos de ese banco pensando que ya no encontraríamos manera de conseguir dinero ruso. Entonces vimos un edificio moderno. Dijimos, esto no parece un banco, pero vamos a entrar. Afortunadamente allí pudimos cambiar.
7 mayo.
1. Nos preparamos contra el ataque de los arácnidos de las garrapatas. Pusimos los calcetines tapando la parte baja de los pantalones. Llevábamos ropa blanca para detectar si subían sobre nosotros.
2. Estábamos en el autobús rumbo al lago Baical, el más profundo del mundo, y con el veinte por ciento del agua dulce mundial. En ese autobús habían dos mujeres hablando algo que no entendemos. Juan y yo bromeando dijimos que quizá ellas están hablando de cómo lanzarnos garrapatas, para que así los turistas no invadan la zona comprando las casas junto al lago y así evitar suban los precios.
3. En el Museo de arquitecturas de madera en Tilsa, un guía era de la etnia buriata, y cuando me enteré me puse tan contento que le abracé fuerte. Él, muy simpático, era como decían la guías turísticas, que esta gente es muy simpática. Después mi primo Juan José y yo nos íbamos a hacer una foto con el fondo de arquitectura de madera. De repente este buriato vino corriendo, se colocó junto a nosotros para salir en la foto. Quedó la foto genial. Todos más que contentos.
4. Ya en el lago, en Listyanka, busqué, en su transparente agua, cangrejos que decían había de 2 milímetros. Aunque no los vimos, me conformé con ver un pájaro que tiraba caquita por el aire sobre el lago, que quizá sería alimento de esos cangrejitos.
5. Después subiendo al monte con el telesilla, sonando de fondo una música preciosa que apetecía bailar, me puse un momento casi de pié en el telesilla. Mi primo con precaución y calma me insistía que tuviera cuidado que no me cayera. No queríamos que el viaje terminara ahí. Le hice caso y dejé de bailar de pie en el telesilla. Es que el paisaje con el fondo del lago Baikal y montañas nevadas invitaban a estar muy alegre. Dimos gracias a Dios por tener el privilegio de ver tanta belleza en la naturaleza. Y curiosamente hasta una florecilla en cualquier lugar del mundo tiene tanta belleza.
8 de mayo
1. Bordeamos con el transiberiano durante horas el lago. Sorprendiéndonos de que en mayo aún tenía mucho hielo en su zona sur. Descubrí lo grande que es el lago al estar tanto tiempo contemplándolo desde el tren al borde del lago. Pues yo antes pensaba que el lago tendría como mucho unos 60 kilómetros de largo, y me sorprendí descubriendo entonces que tiene unos 600 kilómetros de largo.
2. En la frontera, saliendo de Rusia para entrar en Mongolia, en el tren, los policías rusos estaban al principio algo serios. Al final, viendo ellos que no sacábamos del país caviar ni alguna otra cosa, y que realmente íbamos de turistas, se mostraron muy contentos. Nos regalaron unas cintas como banderitas de Rusia, celebrando que era víspera de su fiesta del 9 de mayo.
9 mayo.
1. Este día, en Mongolia, Ulam Bator, terminó nuestro viaje en el Transiberiano y transmongoliano. Salimos del tren. Sonaba una música bonita en la estación. No había nadie en el andén. Parecíamos los únicos mi primo y yo. Con aquella bella música y dándome cuenta que había terminado bien el viaje en el tren me puse a danzar como agradecimiento a ese recorrido en tren que parecía imposible.
2. En el salón de la estación había un piano. No pude evitar tocarlo improvisando alguna música. Recuerdo contento que una niña que me aplaudió.
3. En la ciudad veíamos que toda la gente tenía ojos rasgados orientales. Y los niños nos miraban, abriendo sus ojos, como si fuéramos divertidos como dibujos animados con ojos grandes. Ellos al abrir sus ojos, se parecían a nuestros ojos occidentales.
4. Fuimos a la arquitectura que dicen más importante allí. Un recinto de estilo oriental con el templo budista Gandantegchinlin. Casualmente ese día había llegado a ese templo el monje segundo más importante budista actual en el mundo después del Dalai Lama. Nos sorprendía que por los altavoces este monje oraba con una voz en tono muy bajo que su vibración relajaba. Había mucha gente con sus ropas púrpuras y naranjas. Nos encontramos tirado en el suelo, en el aparcamiento del recinto de los templos, un gran pañuelo como nuevo. Era de color azul clarito brillante. Contrastaba con esos colores rojizos. Parecía que lo único que vimos tirado en el suelo, "no quisiera" entrar a los templos, por ser de un color contrario.
5. En un restaurante típico mongol de nómadas, como yo no hablaba el idioma, dije con gestos que quiero comer algo bueno para el estómago. Yo tocaba con mis manos mi tripa para que lo entendieran. El camarero al ver que yo tocaba mi tripa pensó que yo quería carne de vísceras. Me dieron un plato grande con unos 50 trozos de vísceras. Aunque muy sabrosas, comí solo 5 trozos de 50. Jujo pidió envolver en taper las sobras. Después en el Hotel se lo comió. Qué valiente. Yo también, comí un poquito mas y me di cuenta que era más rico de lo que pensaba. Me recordaba a los sabrosos entresijos típicos en Madrid. En especial el día de San Isidro, patrón de Madrid, y este viaje termina precisamente ese día.
6. Al rato, en un paso de cebra sin semáforo, pasó rápido junto a mi un camión que tendría animales dentro. Incluso llegué a tocar el camión y olía a la carne que había comido.
7. Un niño con su bicicleta me pisa el zapato e insistió en darme la mano para pedir perdón. Al final le doy la mano y se quedó a gusto.
10 mayo.
1. Al ser domingo vamos a la iglesia. Tenía forma como de yurta muy grande. Yurtas son las construcciones nómadas tradicionales. En la iglesia Juan y yo estábamos tosiendo y entonces una persona sentada delante de nosotros se giró y nos dio pastillas para tos. Se nos quitó. Al terminar la misa se nos invitó a comer a todos. Hablamos con el que nos dio la pastilla y era cubano. Vivía allí y era guía turístico. Pudimos hablar en español y además como era guía turístico de Mongolia nos respondió muchas dudas turísticas que teníamos. Además, es que las oficinas de información y turismo estaban cerradas, y él fué como nuestra oficina de turismo.
2. Cogemos un taxi y el conductor, simpático, cantaba. Nosotros luego le cantamos y con palmas. Toda nuestra comunicación al no entender el idioma era sonriendo jijiji.
3. En los montes donde esta nuestra Yurta para dormir, mejor dicho Ger, que es en mongol, dejé encendida la calefacción de leña que estaba en medio del ger.
4. Caminamos a lo alto del monte y allí unos niños mongoles se nos acercaron. Nos preguntaron sobre nosotros. Y me sorprendió que siendo un país eminentemente budista uno de los niños directamente me preguntó que le explicará sobre Jesucristo. Pero más me sorprendió porque hoy era 10 de mayo y hacía dos semanas un sacerdote me dijo en España que este día 10 mayo yo evangelizara. Y al responder a este niño sus preguntas sobre Jesucristo entendí que estaba cumpliendo esa evangelización y me alegré, y parece que el niño también.
5. Los niños nos llevaron a su madre y familiares que estaban un poco más allá de ese monte. La madre de los niños nos dio a comer distintos tipos de flores de allí en el campo. Decía que eran flores curativas para la mente. La familia estaba muy contenta con nosotros incluso una de las hijas danzó bailes tradicionales con nosotros porque era bailarina, y nos invitaron a bailar nosotros. Era danza que podía recordar al galope de los caballos. Mongolia dicen que tiene más animales que habitantes.
6. Nos despedimos de la familia y al llegar a las yurtas era de noche y había una hoguera grande encendida. Jujo y yo ahí cantamos improvisando letras. Dije que quizá estábamos alucinando con aquellas flores que comimos.
7. Al ser nosotros los únicos turistas podíamos experimentar estas cosas. Incluso me atreví a decir que al estar Rusia en guerra hizo que no hubiera turistas y que fuéramos los únicos entonces todo era como más auténtico aunque no estoy a favor de la guerra, y lo curioso es que los locales parecía querer conectar más con nosotros.
11 mayo
1. Tomo con el brazo un águila blanca, en plan turístico, y pesaba 5 kilos más o menos y lo muevo y yo me movía los brazos como si fuesen alas a la vez que el ave movía las suyas. Como si fuéramos un tándem en vez de bicicleta de dos seres voladores es decir yo imaginándome volador.
2. Yo no quería ver foto del famoso monumento gigante a Genghiskan para sorprenderme cuando lo viera. Efectivamente me llamó poderosamente la atención que el monumento mucho más gigante lo que yo pensaba tenía brillos enormes con el sol al ser color plateado pues yo imaginaba que sería como de hierro oscuro.
3. El monumento estaba sobre un caballo y subimos en ascensor a través del caballo hasta la zona alta de su cabeza. Desde allí un majestuoso paisaje de la estepa mongola.
4. En Palacio de Invierno del último Kan o emperador, en un restaurante, en un ger, decían que no se podía comer ahí aunque habían productos de alimentación, porque había que hacerlo de encargo en cantidades grandes. Dije si me podían dar aunque sea un poquito y me llenó un vaso de trocitos de queso ricos. Tanto pusieron que no pudimos terminar con ellos.
5. Solamente yo sabía una palabra en mongol: "gracias", que se dice "pailstá". Entonces, en el autobús cada vez que alguien pagaba, la máquina decía, "pailstá". En el autobús solamente se escuchaba esa palabra todo el rato, pailstá, pailstá,...entonces dije yo, qué curioso, solo sé una palabra, y lo entiendo todo. Jujo se reía de esto que parecía chiste.
6. En la plaza principal de Ulam Bator, alquilamos un cuatriciclo de dos plazas. Íbamos rápido. En otro cuatriciclo iban dos niños mongoles, de unos 10 o 12 años. Ellos riendo todo el rato nos perseguían con su cuatriciclo. Juan y yo íbamos todo lo rápido que podíamos para que no nos alcanzarán. Yo daba volantazos para esquivar a los niños. Juan algo asustado decía que se podía volcar en la curva. En alguna ocasión hemos estado a puntito de volcar. Ya luego los niños desaparecieron, entre la gran magnitud del tamaño de la plaza.
12 mayo.
1. Preparándonos para salir algo rápido del hotel para coger el avión para Almati, Kazajstán. Al yo mover las cortinas rápido, cayeron al suelo, tuvimos que poner la mesa de abajo para arreglarlo. Conseguimos a tiempo arreglarlo y dije para animar que había roto las cortinas para poner en este diario de aventuras.
2. Llegando al aeropuerto para ir a Almati, vemos solo dos aviones. Y siendo hoy martes, de broma dije a Jujo, de esos dos aviones, mira, uno va Almati y el otro al miércoli (miércoles).
3. En el aeropuerto menciono a un perro que estaba algo distante y dentro de su jaula diciendo que es un perro mongoliano porque es muy peludo. Al instante el perro ladra. Dije ¿es casualidad que hablo de ese perro y al momento da un ladrido y en todo el tiempo fue el único que dio o que el perro ha percibido sentimiento mío y ha respondido con su ladrido?.
4. En las pantallas para acceder al cheking del avión sale dibujado productos que no se pueden meter como ciertas medicinas, sprays etcétera y decir que es por las medicinas y spraes contra garrapatas. Y matizo que como me he vacunado contra las garrapatas, por eso las tengo algo en la sangre, y lo veo "todo" con el prisma garrapatil.
5. Llegar a Almati contentos satisfechos de que hemos conseguido un 80% de nuestro viaje.
6. En el mercado tradicional ver bastantes puestos de carne de caballo, que no recordaba haber visto nunca. Nos ofrecen probar embutido de caballo. Era la primera vez que yo comía eso que yo sepa pero me sorprendió más, que mi primo, que trabaja cuidando caballos, se atrevió a comerlo.
7. Cientos de palomas muy juntas en la Plaza de la catedral de madera se nos suben encima a Juan a mí. Incluso una me robaba los cacahuetes que tenía cerrado en el puño. Como si fuera mi amiga, no se bajaba de mi hombro. Cuando volaban juntas, al ser tantas y tan cerca una de otras, parecían que iban a tropezar con nosotros.
8. En el teleférico pregunto al que vende los billetes que qué desnivel de altura tiene. Me dice 1,650m. Dije, no puede ser mas de 500. Insistían. Y yo, que no. Todo de buen rollo claro. Al final me dicen que 1,650 es la longitud del teleférico pero su altura 250m. Dije qué cosas tiene los idiomas.
9. De arriba ver preciosa puesta de sol, y con una bolita de queso típica del lugar extiendo mi mano y ver que el tamaño de la bola es como la del sol.
13 mayo.
1. En la estación de autobuses para ir a Kirgistan, tenía muchas ganas de ir al baño. Faltaban solo 5 minutos para que saliera el bus. El baño estaba algo lejos. Fui corriendo. No me dejaban pasar al baño porque no tenía dinero de kirguistan. Volví corriendo cerca de donde estaba Jujo. Él estaba al otro lado de una valla. Le dije con voz fuerte, para que me oyera, que me diera moneda del lugar. Entonces un inglés que vivía en España, al oirnos hablar en español, nos habló en español, preguntando qué hacíamos todos nosotros por esas tierras.
2. Al ver las vistas espectaculares desde el autobús, montañas muy altas con nieve, dije que parecía como una fotografía que habían colocado cuando yo estaba en el baño.
3. Incluso dijimos que la vista era mas que maravillosa y más que espectacular. Entonces inventamos las palabras: ESmaPECraTAviCUlloLARso ó mas sencillo, maravillosuspectacularus.
4. En la frontera de entrada a kirguistán, esperábamos en la cola. Tenían que poner el sello en el pasaporte. Queríamos pasar la frontera rápidamente porque teníamos poco tiempo para visitar Kirguistán. Vimos en el puesto fronterizo antes de pasar a Kirguistán que habrían con persianas los puestos de policía. Al instante la gente rápidamente se metía en ese puesto. Entonces estamos al loro y dijf a Jujo, la siguiente vez que se oiga una persiana abrir vamos corriendo ahí. Y así fue en el momento que oí el ruido de persiana, antes de que llegara a abrir del todo ya estábamos en esa entrada los primeros y pudimos pasar rápido la frontera.
5. En Kirguistán vemos a un hombre en silla de ruedas. Parecía con su gorra, un religioso. Se estaba comiendo una manzana. Detrás había la torre de una iglesia. Acabamos de oír que las manzanas surgen de esta región del mundo. Entonces sacamos la teoría de que quizá el árbol de Adán y Eva estaría en este territorio, o sea el origen de la humanidad, estaría aquí el jardín de la Edén. Tiene algo de sentido porque hay allí unas montañas espectaculares, de miles de metros de altura, por encima de 4,000m, con mucha nieve y harían este lugar ideal con sus aguas para huertas del jardín.
6. Ver cartel de garrapatas en el Parque Nacional, Ala Archa, y decir que hasta aquí nos siguen persiguiendo, hasta el final del viaje.
7. Esperar a que se deshicieran las nubes para ver los picos en Parque Nacional. Verlos al atardecer cuando en el valle estaba oscuro donde estábamos nosotros. Sin embargo, a pesar de la oscuridad que ya se percibía en el valle donde estábamos, a la vez se veían los picos muy iluminados reflejando la luz del Sol. Era espectacular ese contraste de oscuridad en el valle y el brillo potente en los picos con la nieve.
8. En el autobús saliendo del Parque Nacional niños nos dicen ¡Ala Madrid!, y precisamente en el parque que se llamaba Ala archa. Uno decía que era del Barcelona y Jujo le dijo de broma que se fuera del autobús y el niño triste ya se iba y le dijimos que era broma y volvió y se alegró.
9. Era un grupo de Icutia, en una ciudad dicen la más fría del mundo. Ellos nos muestran vídeo de gente allí con el frío intenso con mascarillas para soportarlo mejor.
10. En ese autobús un hombre al parecer ruso me dijo con buen acento español que por favor me echara a un lado para que pudiera pasar, y yo no sabía si quizá habló en ruso y yo había entendido eso o es que había comprendido el ruso de forma inconsciente.
11. Fuentes luminosas se movían al ritmo de la música mientras una niña bailaba que me recordaba como caballo y nosotros intentamos hacer algo parecido.
14 mayo.
1. Al salir del mercado tradicional en Bisquet pasa un autobús y entramos sin preguntar a dónde iba. Dijimos seguramente parará en hotel mas alto que tiene vistas. Efectivamente paró justo en la puerta.
2. Entramos en el hotel con la intención de subir arriba y ver las listas y una encargada del hotel me preguntó en qué habitación estamos, y dijimos que investigábamos para posible traer grupo futuro. Amablemente nos llevaron y vimos preciosas las vistas entre las montañas y la ciudad en la planicie.
3. Es que he oído que para conocer una ciudad hay que hacer tres cosas, una comer lo típico del lugar, otra estar en el centro de la ciudad (el antiguo y el moderno área si lo hay) y la tercera, ver la ciudad desde lo alto.
4. Decir como tantas otras veces cuando algo nos sorprendía que quizá era un regalo de Dios por haberlo orado.
5. En Museo de Historia teníamos cuatro trabajadores con bastante esfuerzo e interés ayudándonos sobre mi plano en papel a encontrar la dirección para ir a nuestro itinerario.
6. Jugar a decir dónde estará la Gran Mezquita cuando era evidente que estaba en frente pues se veían sus 4 torreones.
7. Coger varias veces autobuses incluso autobuses pequeñitos intuyendo que irían hacia la frontera y así era. En una de las paradas nos dijeron que nos bajáramos ahí y no entendíamos nada y comunicábamos solo con signos y dije que igual ahí nos querían vender los órganos como decía la abuela francesa de Juan, para que tuviéramos cuidado.
8. En las fronteras en Kirguistan y Kazajistan los policías al sellarnos los pasaportes nos decían, Ala Madrid, y yo decía Atlético de Madrid.
9. Al pasar la frontera Kazaja decir contentos que ya teníamos el 98% del viaje hecho, y que llevábamos de media una nota media de 9,8 de 10 o sea sobresaliente de los objetivos propuestos. Esto me pareció un milagro gracias a Dios.
10. Al entrar de nuevo a Kazajstan distintos taxistas nos dicen, Taxi a Almati. Uno que "parecía" de más confianza pregunté cuánto costaría. Dio un precio bueno, 15 euros por persona. Pensábamos que sería para solo Jujo y yo, pero después el taxista decía que teníamos que esperar a otras dos personas. Para no esperar mucho, yo fui donde salían los pasajeros de la frontera y empecé yo también a ofrecer con voz fuerte , como si yo fuera del lugar diciendo, taxi a Almati.
11. El "subnormal" del taxista, como cariñosamente le llamaba Jujo, era bastante joven y conducía bastante más rápido que todos los demás coches. Provocó frenazos detrás. Él estaba en plan chulo, con su pose al volante, porque la chica de al lado de su asiento, guapilla, le estaría sacando sus mejores poses para ligar.
12. En el camino, que era unas tres horas, el taxista hace una parada para ir a baño, detrás de una tapia, con el otro pasajero. Después hacen otra parada y tranquilamente se ponen los dos a fumar. Después, en otra parada, no sabemos qué pasaba, salieron corriendo. Nos preocupamos. Habían comprado botella de vodka. Ya dentro del coche en marcha el otro hombre nos ofreció vodka con vaso, y también a la chica ofrece,, quien despues de discutir alegremente aceptó. Creo que decidieron pedir vodka para animarse porque a nosotros nos habían visto riendo y quizá pensaban que estábamos nosotros borrachos. Parece culebrón porque ahora el que compró la bebida parece que liga con la chica. Brindaban con volumen fuerte de música moderna en el coche. Bebían bastante cantidad. La chica nos pregunta si ella puede fumar el sistema eléctrico y le dije que normalmente digo que no pero en este caso quiero ver hasta que nivel llega de experiencia aquí. El conductor lleva ya cinco tazas de bebida y se ha saltado ""un poco" el paso de cebra. Entonces entendí porque mi primo llamaba previamente "el subnormal" del taxista, pero lo decía con respeto para que mejore ese taxista.
13. El de al lado en el taxi, nos preguntó algo y no entendíamos. Dije yo a ver si todos son de Cieza y nos han entendido, y empezaron a reirse en ese momento. Nos hizo gracia esta coincidencia.
15 mayo.
1. Levantarnos antes de las tres de la mañana para intentar coger un taxi para llegar a tiempo al avión. Conseguirlo siendo ya ¿el 99% del viaje?
2. En el control en Kazajistán no dejaron pasar las piedras de recuerdo que había cogido Jujo en el campo en Kirguistán y Mongolia. Para animar a Jujo le dije, mira gracias a ese masa de piedras no han descubierto los muelas de caballo que cogiste en Mongolia. Se animó un poquito.
3. En la espera del avión había un piano de cola, dije a Jujo, voy a componerte una canción y así lo hice. Sorpesa que aplaudieron.
4. Este último dia de viaje echamos cuentas con calculadora de lo que cada uno pagó para los dos. Yo pagué el tren transiberiano, dos vuelos, visados y seguros, y Jujo lo demás. Resultó que habíamos pagado lo mismo casualmente.
5. Llegamos a Madrid este día, siendo fiesta de su patrón.
6. Al salir del aeropuerto dijimos contentos, parecía imposible, hemos cumplido el 100%. Hemos sacado matrícula de honor.
7. Ya he visitado 78 países. Creo este ha sido el mejor viaje que he tenido, fue maravilloso. Mejor es el viaje a la eternidad.
......
Agradecimientos:
1. Gracias al médico que me recomendó viajar.
2. Gracias al famoso arquitecto, profesor mío, Sáenz de Oiza, que dijo que viajara para aprender arquitectura.
3. Gracias a mi primo, mis padres y a todos.
4. Gracias por leerlo.
5. Gracias a Dios.
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